Lee Jae Myung visitó la taquería Atarantados en Ciudad de México antes de acudir al concierto de Stray Kids en el Estadio GNP Seguros. Lo hizo acompañado por Kim Hea Kyung, la primera dama de Corea del Sur, tras sostener una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum.
La visita no pasó inadvertida para el propio restaurante. En una publicación compartida por Atarantados, la sucursal escribió: «Sí le sabe mi presi». La escena también encaja con una lista de comensales que incluye a Katy Perry, según el mismo establecimiento.
Atarantados es una taquería relativamente nueva en la capital. Abrió en septiembre de 2024, aunque el proyecto nació antes, a partir de Romería, un restaurante en el norte del país donde coincidieron Sergio Cantú, Patricio Bernardini y Jorge Guadiana.
La historia del negocio es, en ese sentido, una de reinvención. Guadiana dijo en el podcast ¡Qué buen chal! que durante un año de la pandemia se dedicaron a planear el proyecto y a «meterle cabeza». Después, en Detrás del espejo, agregó que querían crear una taquería desde cero y que su visión fue hacer «la taquería referencia, la mejor taquería de México».
Esa ambición se refleja también en el diseño del local. Guadiana explicó que trabajaron en creatividad, diseño de menú, arquitectura y colorimetría, con la idea de ofrecer una «experiencia redonda». Según el reporte, la sucursal visitada está a unos pasos del Ángel de la Independencia, tiene un salón amplio e iluminado, cocina abierta y una barra para quien quiera comer solo.
La oferta gastronómica es sencilla en número, pero amplia en combinaciones. El menú incluye tacos, volcanes, cachetadas, árabes, especiales, botanas y postres. Los precios van de 59 pesos por el volcán atarantado a 219 pesos por el «Pirata Atarantado», mientras que las botanas cuestan entre 75 y 219 pesos y los postres entre 35 y 69 pesos. De acuerdo con Google Maps, el cheque promedio es de 300 pesos por persona.
La primera sucursal abrió en San Pedro Garza García, Nuevo León, y después el proyecto llegó a Ciudad de México, donde se ha vuelto una de las taquerías más populares, según la propia nota. La sucursal visitada está en Florencia número 6, colonia Juárez, alcaldía Cuauhtémoc.
Más allá de la anécdota, el dato importa más que el ruido: la visita de una figura extranjera de alto perfil pone en primer plano a un negocio que compite por atención, prestigio y repetición de clientes. En un mercado como el restaurantero, la reputación no se decreta; se gana con ejecución, precio y experiencia.
También hay una lectura de ciudad. Que una taquería de la capital se convierta en escala para visitantes y celebridades sugiere que el valor de una marca depende tanto del producto como del entorno que la rodea: ubicación, diseño y consistencia. Conviene mirar los incentivos. Cuando un establecimiento logra convertir una comida en una experiencia, convierte también una visita en publicidad involuntaria.



