Durante el primer semestre de 2026, los visitantes extranjeros gastaron más de US$1.280 millones, equivalentes a $4,03 billones, con tarjetas de crédito en Colombia, según cifras divulgadas por la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo, Anato.
Ese monto representó un aumento de 3,7% frente al mismo periodo de 2025. El gasto promedio llegó a US$317 por tarjeta y US$61 por transacción.
La mayor parte de ese consumo estuvo vinculada de forma directa con actividades turísticas. El 47,7% de las compras se relacionó con turismo, frente a 47,2% un año atrás. Hoteles, restaurantes y agencias de viajes concentraron cerca de 64% de ese gasto turístico directo.
Dentro de esa cadena, las agencias ocuparon un lugar relevante: representaron 12,8% del gasto realizado con tarjeta por los visitantes internacionales. Paula Cortés Calle, presidente ejecutiva de Anato, señaló que estas cifras reflejan «la importancia del turismo internacional para la economía del país y el papel que desempeñan las Agencias de Viajes dentro de esta cadena».
El comportamiento no fue homogéneo entre los mercados. Entre los extranjeros que utilizaron sus tarjetas en agencias de viajes colombianas, el gasto de los canadienses aumentó 28,6%, el de los argentinos 9,4% y el de los mexicanos 7,1%. En contraste, el gasto de los estadounidenses en este segmento disminuyó 11,9%.
Estados Unidos siguió siendo el principal mercado emisor, con US$622 millones de gasto, aunque presentó una reducción de 0,5%. Le siguieron Canadá, con US$55,1 millones; México, con US$53,8 millones, y Argentina, con US$38,7 millones.
La geografía del gasto también muestra dónde se concentra la actividad turística. Bogotá recibió US$481,9 millones en gasto con tarjeta durante los primeros seis meses del año, casi tres veces lo registrado por Medellín. La capital antioqueña ocupó el segundo lugar, con US$187 millones, seguida por Cartagena, con US$138,7 millones.
Fuera de las principales ciudades, algunos municipios registraron incrementos llamativos. Envigado creció 38,7%, mientras Rionegro avanzó 19,3% y Pereira 17,4%.
Para Medellín y el Valle de Aburrá, el dato importa porque el gasto de los extranjeros no se limita al alojamiento o a los atractivos turísticos. También comprende restaurantes, transporte, comercio, agencias y otras actividades asociadas con la estadía de los visitantes.
Conviene mirar los incentivos. Cuando el turismo internacional deja más de US$1.280 millones en apenas seis meses, no se trata solo de una buena noticia para el sector: es una señal de que la libre empresa, la conectividad y la capacidad de vender experiencias generan divisas, empleo y actividad para cientos de negocios.
La contracara es igual de clara. Si Estados Unidos, el principal mercado emisor, bajó 0,5% y su gasto en agencias cayó 11,9%, la industria no puede darse por segura. El dato importa más que el ruido: la competencia regional por atraer visitantes es real, y Colombia necesita cuidar su oferta si quiere que ese flujo no se quede en una foto de semestre.



