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Trump y Xi sellan un alivio arancelario de $30.000 millones, con la batalla comercial aún abierta

Estados Unidos y China acordaron bajar tarifas sobre bienes por $30.000 millones, según la Casa Blanca. El gesto alivia a exportadores y consumidores, pero deja intacta la incertidumbre sobre la guerra comercial, la IA y la siguiente ronda de negociaciones.
Imagen generada con IA
Negociossábado 26 de septiembre de 2026

Estados Unidos y China acordaron reducir aranceles sobre bienes por $30.000 millones tras una cumbre de tres días entre Donald Trump y Xi Jinping, según la Casa Blanca.

El acuerdo aplica a bienes «no sensibles». Entre los productos estadounidenses que recibirán un trato arancelario más favorable en China figuran productos agrícolas, pescado y mariscos, troncos y productos de madera, cosméticos y dispositivos médicos. A la vez, Estados Unidos dará tratamiento preferencial a importaciones chinas como pequeños electrodomésticos, juguetes, decoraciones navideñas y sillas de auto para niños.

La medida fue canalizada a través del U.S.-China Board of Trade, un organismo propuesto por primera vez durante la visita de Trump a China en mayo y establecido formalmente durante la visita de Xi a Washington esta semana, según la Casa Blanca.

Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, dijo a CNBC que el lunes se divulgarán «muchos más detalles» del nuevo acuerdo comercial. Añadió que los términos arancelarios se cerraron tras semanas de negociaciones y que ni Estados Unidos ni China han publicado las tasas finales ni todos los productos que recibirán trato favorecido.

El alivio actual llega después de una escalada muy fuerte. Fox News recordó que Trump lanzó su guerra comercial contra China en febrero de 2025, cuando impuso un arancel del 10% sobre todas las importaciones chinas, citando el papel de Beijing en la crisis del fentanilo y la inmigración ilegal. China respondió con gravámenes sobre carbón estadounidense, gas natural licuado, petróleo crudo y automóviles.

En abril de 2025, los aranceles de Estados Unidos sobre bienes chinos alcanzaron un máximo de 145%, poco después de que Trump presentara sus gravámenes recíprocos del «Día de la Liberación», mientras que China elevó sus tarifas sobre bienes estadounidenses hasta 125%.

La tregua comercial quedó acompañada por otros anuncios. Washington Examiner informó que los dos países también avanzaron en conversaciones sobre inteligencia artificial, y que la Casa Blanca dijo que los líderes crearon el U.S.-China Super Intelligence (SI) Dialogue, acordando llamar a la IA «super inteligencia» en lugar de «inteligencia artificial». Trump confirmó el sábado que Estados Unidos no va a «poner frenos» al desarrollo de la IA.

La Casa Blanca también dijo que China importará al menos 10 millones de toneladas métricas de carbón estadounidense en 2027 y 2028. Además, Xi prometió enviar dos pandas más al zoológico de Atlanta.

Trump, por su parte, celebró el tono de las conversaciones y dijo en Truth Social que el encuentro fue de «amistad, fuerza y éxito». También afirmó que se reunirá otra vez con Xi en noviembre, en China, y luego en el G20 de diciembre, en Miami, Florida.

Conviene mirar los incentivos. La rebaja arancelaria ofrece un respiro a sectores concretos, pero no borra el riesgo de nuevas represalias ni la opacidad sobre las tasas finales. En una disputa entre las dos mayores economías del mundo, la estabilidad sigue dependiendo menos de los gestos públicos que de los detalles todavía no revelados.

Para los contribuyentes y las empresas, la señal es ambivalente. Menos aranceles puede significar menos costo y más comercio; más ambigüedad, en cambio, mantiene a la inversión bajo una nube de incertidumbre. El dato importa más que el ruido: mientras no se conozcan todos los términos, el mercado solo puede descontar una pausa, no una paz duradera.

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