Donald Trump afirmó que no puede imaginar que Benjamin Netanyahu fuera avisado antes de los ataques del 7 de octubre de 2023 y que, de haberlo sabido, «habría hecho algo» para impedirlos. En una entrevista con Time publicada este jueves, sostuvo que no cree que el primer ministro israelí hubiera dejado pasar una advertencia así.
Trump respondió a preguntas sobre informaciones según las cuales Emiratos Árabes Unidos y Egipto habrían alertado a Israel del riesgo de un ataque de Hamás desde la Franja de Gaza. «No puedo imaginarlo», dijo. «No lo creo. Creo que, si lo hubiera sabido, hubiera hecho algo al respecto», añadió. También calificó el 7 de octubre de 2023 como «un día terrible» y afirmó que hay gente en la izquierda radical que niega que ocurriera.
El presidente estadounidense evitó, sin embargo, respaldar abiertamente a Netanyahu de cara a las elecciones parlamentarias del 27 de octubre. Dijo que no «subestimaría» su posibilidad de victoria, aunque las encuestas no lo señalan como favorito y apuntan a una posible victoria del opositor Gadi Eisenkot. «La gente ha dado a ‘Bibi’ por acabado muchas, muchas veces, igual que me han dado por acabado a mí muchas, muchas veces», afirmó.
La controversia en Israel se ha intensificado a raíz de las versiones sobre supuestos avisos previos al 7-O. Ronen Bar, antiguo jefe del Shin Bet, anunció que presentará una demanda por difamación contra Netanyahu después de que este afirmara que conocía la amenaza de un ataque en la víspera y que decidió no informarle de ello.
Netanyahu negó el lunes informaciones del The Wall Street Journal que apuntaban a que Abbas Kamel le advirtió de un ataque inminente desde Gaza antes del 7-O. También negó versiones similares sobre una advertencia de Mohamed bin Zayed al Nayhan. Además, un exministro de la Autoridad palestina aseguró que él mismo trasladó a Israel un aviso sobre planes de Hamás para causar «un terremoto».
Yoav Gallant, exministro de Defensa de Israel, dijo el domingo que Israel recibió un mensaje de Hamás en el que Yahya Sinwar advertía sobre su intención de «sacudir las prisiones» antes de los ataques. Añadió que el aparato de seguridad interpretó ese mensaje como una referencia a un posible intercambio de prisioneros con Elizabeth Tsurkov, secuestrada meses antes en Irak por una milicia chií.
Conviene mirar los incentivos. Trump interviene en una disputa que no solo es de inteligencia, sino también de poder: quién queda expuesto por el 7-O y quién conserva margen político para resistir el desgaste. En Israel, la discusión sobre advertencias ignoradas no es un detalle retrospectivo; es una disputa por la rendición de cuentas en torno al aparato de seguridad y a sus fallas.
El dato importa más que el ruido. Cada nueva versión alimenta la idea de que el costo institucional del 7-O sigue sin cerrarse. Y cuando un sistema político no aclara bien qué sabía, quién lo sabía y cuándo, el precio lo terminan pagando la confianza pública, la estabilidad interna y, al final, la capacidad del Estado para disuadir nuevas amenazas.



