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Trump programa una llamada con Putin por reportes de peste en Rusia

La Casa Blanca pidió más información a Moscú mientras los CDC dicen que vigilan de cerca el caso y que, por ahora, no ven una amenaza mayor para Estados Unidos. El episodio reabre la vieja lección de que la transparencia sanitaria también es una cuestión de seguridad.
Estados Unidosmiércoles 7 de octubre de 2026

Donald Trump dijo el martes que tiene programada una llamada con Vladimir Putin para hablar de los reportes sobre un posible caso de peste en Rusia. Según el presidente estadounidense, la conversación ocurrirá «muy pronto».

Trump hizo el comentario ante periodistas en la Casa Blanca, después de que trascendieran reportes sobre la muerte de una trabajadora de un instituto especializado en la peste neumónica en Siberia. El Wall Street Journal informó que Rusia ha proporcionado a Estados Unidos escasa información sobre el episodio, que ha despertado temores de que una enfermedad infecciosa pueda propagarse dentro de Rusia y más allá de sus fronteras.

Un portavoz del Departamento de Estado dijo al mismo medio que el departamento ha solicitado oficialmente información adicional al gobierno ruso y que mantiene comunicación oficial con otros países para intercambiar datos. Estados Unidos también advirtió a Moscú que no revelar detalles sobre la muerte de un trabajador de un centro de investigación sobre la peste contraviene sus obligaciones sanitarias internacionales, de acuerdo con fuentes citadas por el WSJ.

Marco Rubio dijo que la información compartida por Moscú era «todavía bastante limitada», aunque evitó especular sobre lo ocurrido. Desde Islandia, donde participaba en conversaciones sobre cooperación en seguridad en el Ártico, instó a Rusia a ser transparente y a compartir más información con el mundo para que todos pudieran reaccionar de manera adecuada y oportuna.

Rubio añadió: «Tal vez no haya nada. Tal vez sea algo más grave de lo que pensábamos. No lo sabemos».

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades informaron en redes sociales que están monitoreando de cerca los reportes. La agencia indicó que, aunque el caso no está confirmado, la peste se puede tratar con antibióticos y que, por el momento, no hay indicios de una amenaza mayor para Estados Unidos.

En un comunicado emitido el martes, la Embajada de Estados Unidos en Rusia reiteró que los ciudadanos estadounidenses no deben viajar a ese país y que los estadounidenses que se encuentran allí deben abandonarlo de inmediato. El comunicado también señaló que los funcionarios del gobierno estadounidense podrían enfrentar restricciones de viaje debido a «preocupaciones de salud y seguridad».

La historia sugiere cautela. Conviene mirar los incentivos: cuando un gobierno limita la información sobre una posible amenaza sanitaria, no solo alimenta la especulación; también obliga a otros países a prepararse a ciegas. En un mundo interdependiente, la opacidad termina por encarecer la respuesta pública y debilitar la confianza entre instituciones.

Para Washington, el caso también subraya un principio básico de orden internacional: la salud pública requiere cooperación verificable, no declaraciones vagas. Si Rusia entrega más datos, el riesgo podrá evaluarse mejor. Si no lo hace, el costo recae en la seguridad sanitaria y en la credibilidad de las reglas que dicen protegerla.

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