WASHINGTON — Donald Trump dijo el sábado que Estados Unidos podría sumarse a las represalias de Arabia Saudita contra los hutíes, después de un ataque que dejó 12 muertos e hirió a más de 300 personas. Entre las víctimas mortales hubo un estadounidense, un palestino, un egipcio, un jordano, un sirio, un sudanés y dos ciudadanos bangladesíes, según la fuente.
«Podríamos. Vamos a estudiarlo», dijo Trump a periodistas cuando le preguntaron si Washington participaría en los ataques de respuesta. Añadió: «Acabamos de enterarnos del ataque reciente, así que tomaremos una decisión. Actuamos muy rápido».
Trump también calificó el ataque de «terrible» y dijo: «Los saudíes son buenos combatientes, pero creo que el ataque fue algo terrible. Tenemos comunicación con los hutíes y veremos qué sucede. Pero lo que hicieron estuvo muy mal».
La posibilidad de que Washington se sume a la respuesta saudí llega después de que el grupo respaldado por Irán lanzara lo que la fuente describe como el ataque más mortífero en Riad y amenazara con más ataques contra enclaves civiles. Un portavoz hutí dijo durante el fin de semana que los aeropuertos se habían convertido en «un teatro de operaciones para nuestras fuerzas» y pidió que «todos tomen en serio nuestras advertencias», al tiempo que atribuyó a los saudíes la «responsabilidad por cualquier intercepción fallida».
El secretario de Estado Marco Rubio condenó el sábado los ataques hutíes contra Arabia Saudita. Dijo que «estos ataques reprensibles demuestran un desprecio flagrante por la vida civil inocente. Deben detenerse ahora» y añadió: «Estamos con el Reino de Arabia Saudita y su pueblo y extendemos nuestras condolencias a las víctimas y sus familias».
Las tensiones entre los hutíes y Arabia Saudita se han acelerado en las últimas semanas. La fuente señala que Riad habría interceptado el mes pasado un dron del grupo cerca de La Meca, lo que indignó al mundo musulmán. También indica que el príncipe heredero Mohammed bin Salman habría presionado a Trump para que adopte acción militar, como hizo Estados Unidos entre marzo y mayo de este año.
Según los hutíes, Arabia Saudita ya lanzó dos ataques aéreos sobre Sanaa en represalia. El Ministerio de Salud controlado por los hutíes también afirmó que unas 91 personas han muerto y 168 han resultado heridas en ataques de la coalición liderada por Arabia Saudita en las últimas cinco semanas aproximadamente.
La disputa entre Riad y los hutíes hunde sus raíces en la guerra civil de Yemen. Arabia Saudita ha respaldado durante años al gobierno yemení reconocido internacionalmente, predominantemente suní, mientras que Irán apoya a los hutíes, que son chiíes y tomaron Sanaa en 2014. Un año después, los saudíes intervinieron militarmente para intentar devolver el poder al gobierno reconocido internacionalmente. Desde entonces, los combates han continuado de forma intermitente.
Conviene mirar los incentivos. Si Washington termina entrando en la represalia, el conflicto dejará de ser un choque regional administrado por terceros y pasará a cargar con más riesgo estratégico para Estados Unidos. Esa es la clase de deriva que suele multiplicar costos sin garantizar disuasión duradera.
También hay una lección de orden internacional: cuando los grupos armados convierten aeropuertos y civiles en objetivos, la respuesta de los Estados deja de ser una cuestión retórica y pasa a medir credibilidad. El dato importa más que el ruido. Si la Casa Blanca decide actuar, lo hará bajo la lógica de proteger socios y restaurar disuasión; si no, enviará otra señal sobre los límites de su voluntad militar.


