Edición Globalsábado 17 de octubre de 2026 El mundo en breveLa edición semanal
Continente ORDEN Y PERSPECTIVA GLOBAL.
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacionalNegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
Secciones y más
El mundo
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacional
Negocios, ciencia y cultura
NegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
El medio
El mundo en breveLa edición semanal BoletinesAcerca
Estados Unidos

Trump desata alarma al sugerir que Irán podría «borrar» Los Ángeles y San Diego

La Casa Blanca dijo que el presidente no estaba pidiendo un ataque contra ciudades estadounidenses, sino subrayando el riesgo de un Irán nuclear. Sus palabras, sin embargo, encendieron críticas por el costo político y el tono de campaña.
Estados Unidosmartes 6 de octubre de 2026

La Casa Blanca salió a matizar este martes los comentarios de Donald Trump en un mitin en Nebraska, después de que el presidente dijera que Irán podría «borrar Los Ángeles, que borren San Diego» y que eso sería «un pequeño precio a pagar» por mantener seguro a Estados Unidos.

Steven Cheung, director de Comunicaciones de la Casa Blanca, sostuvo en redes sociales que las palabras del mandatario fueron malinterpretadas y tergiversadas en un «escándalo mediático» que «no se basa en la realidad». Según su versión, Trump no estaba insinuando que quisiera un ataque iraní contra ciudades de Estados Unidos, sino que pretendía impedir que Teherán tuviera esa capacidad.

El episodio ocurrió mientras Trump hablaba sobre la guerra con Irán y sobre los altos precios de la gasolina, un asunto que, de acuerdo con la nota, se ha convertido en un lastre para los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato. Durante sus declaraciones en Nebraska, el presidente vinculó la seguridad nacional con el costo económico de ese conflicto.

«Es un pequeño precio a pagar por mantener al mundo seguro, por mantener a nuestro país seguro», dijo Trump. «Pueden borrar una ciudad. Que borren Los Ángeles, que borren San Diego. Es un precio muy pequeño a pagar».

La respuesta política fue inmediata. Gavin Newsom, gobernador de California, calificó a Trump de «desquiciado y peligroso» por «decir que nuestros enemigos extranjeros deberían «borrar» Los Ángeles y San Diego».

Un republicano también rechazó esa interpretación. Jim Desmond, candidato al Congreso en un distrito del área metropolitana de San Diego, escribió que había servido «para proteger a los estadounidenses, no para dar por perdidas ciudades estadounidenses como un precio aceptable de la guerra», y añadió que «ninguna familia estadounidense debería ser tratada jamás como daño colateral».

Cheung insistió en que Trump no estaba pidiendo un ataque de ese tipo. Dijo además que Irán «no tiene armas nucleares, no tiene marina, no tiene fuerza aérea y no tiene dinero». La Casa Blanca, así, intentó desplazar el foco desde la frase presidencial hacia la tesis de fondo: que impedir un Irán nuclear haría más seguro a Estados Unidos.

El contexto político importa. Trump ha criticado con frecuencia a centros urbanos mientras hace campaña, especialmente a los que se inclinan por los demócratas. En un mitin reciente en Carolina del Norte, describió las ciudades del estado como «campos de matanza empapados de sangre». La nota añade que la tasa de delitos violentos de Carolina del Norte se ubica en el tercio medio de los estados, según estadísticas del FBI.

Irán, por su parte, ha dicho que no está buscando armas nucleares, pero ha enriquecido uranio hasta niveles cercanos a los de grado armamentístico que no tienen ningún propósito civil.

Conviene mirar los incentivos. Trump habló de guerra, gasolina y seguridad nacional en clave electoral, con un lenguaje diseñado para golpear fuerte en un mitin. La cuestión no es solo si quiso decir lo que dijo la Casa Blanca; también es qué revela ese estilo sobre la relación entre retórica presidencial, percepción de riesgo y costo político.

Para el contribuyente y para el país, el precedente es incómodo. Cuando la seguridad se comunica como una apuesta en la que ciudades enteras aparecen como precio asumible, el debate público se degrada. Un gobierno responsable debe proteger a sus ciudadanos sin tratar la vida urbana como moneda retórica. Esa es la línea que separa el liderazgo de la temeridad.

Más sobre Estados Unidos

La edición semanal

El temario completo de la semana

Leer la edición →