Donald Trump presumió de la «gran relación» que mantiene con las nuevas autoridades en Venezuela y destacó que Washington recibe una cantidad «tremenda» de petróleo venezolano a raíz de los acuerdos alcanzados desde entonces con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
Durante un acto en Ohio, Trump dijo que Estados Unidos «hizo escala en Venezuela en uno de los mayores ataques militares de la historia», en referencia al ataque lanzado a principios de enero contra Caracas, que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, trasladados después a Estados Unidos, donde esperan juicio.
El presidente estadounidense añadió: «Pagamos el coste de esa guerra unas 35 veces, y aún no hemos terminado», al hablar sobre los beneficios obtenidos por Washington. También recalcó que el país «tiene una gran relación con Venezuela» y agregó que la cantidad de petróleo «que sale de Venezuela» es «tremenda».
Cerró su intervención con una alusión a la expansión petrolera: «¿Recuerdan la expresión “Perfora, nena, perfora”? No esperaba decirlo en Venezuela, pero es lo que estamos haciendo».
La captura de Maduro supuso el ascenso al poder de Rodríguez, entonces vicepresidenta y hoy presidenta interina. Desde entonces, Rodríguez ha protagonizado un proceso de acercamiento con Washington, incluida una reunión con Trump en septiembre en el marco de la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas y la firma de varios acuerdos, incluido uno sobre hidrocarburos.
Conviene mirar los incentivos. Cuando la diplomacia se cruza con el petróleo, el lenguaje de la confrontación suele ceder terreno al de la transacción. Aquí no hay romanticismo geopolítico: hay interés, cálculo y una ventaja para quien controla el flujo de crudo.
Para Washington, el beneficio es inmediato y medible. Para Venezuela, la pregunta es si este acercamiento abre una vía de estabilidad o solo convierte al país en una pieza más de un orden internacional gobernado por el precio y la necesidad. El dato importa más que el ruido: la energía vuelve a mandar.



