Volodymyr Zelensky afirmó este lunes que Rusia ya violó el alto el fuego energético que Donald Trump anunció el domingo. Lo hizo durante una intervención por videoconferencia en el Foro de Seguridad de Varsovia.
Trump escribió en redes sociales: «Con efecto inmediato, hay un ALTO EL FUEGO ENERGÉTICO en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ambas partes han llegado a un acuerdo. ¡No lo incumplan!». Pero Kiev dijo a CNN que no tenía conocimiento previo del acuerdo, y Moscú guardó silencio en un primer momento.
Según Zelensky, poco después del anuncio Rusia lanzó un ataque contra una central eléctrica en Kharkiv y causó más daños al sistema energético ucraniano. El diario español El País reportó además bombardeos nocturnos contra infraestructura ferroviaria y energética en el distrito de Korosten, en la región de Zhytomyr, sin víctimas.
El Kremlin evitó confirmar el acuerdo. Dmitry Peskov dijo: «Los contactos continúan. En cuanto tengamos algo que decir, les informaremos». Más tarde, Sergey Lavrov fue más lejos y afirmó que no hay alto el fuego porque Moscú lo considera una «trampa». «Rusia no se dejará engañar por las promesas de Occidente de un alto el fuego», dijo.
Lavrov también sostuvo que Zelensky está interesado en usar «cualquier palabra, iniciativa o idea pública» para promover su interés por una tregua. «No creo que se la haya ganado, y no creo que volvamos a caer en la trampa de las garantías y promesas», subrayó.
Pese a las denuncias, las autoridades ucranianas no dieron por rota la tregua. Un miembro del equipo de Zelensky reconoció: «Nadie sabe» qué puede ocurrir. «Nosotros estamos preparados, pero no sabemos qué piensan los estadounidenses al respecto», añadió. Una fuente cercana al mandatario dijo a la cadena estadounidense que Ucrania no está atacando refinerías rusas mientras espera que Estados Unidos aclare los alcances del alto el fuego.
Zelensky también dijo que Ucrania aceptaría un cese de ataques al sector energético si Rusia hace lo mismo. «Estamos de acuerdo si ellos están de acuerdo», afirmó. Y agregó que «si Rusia no acepta un alto el fuego en materia energética, responderemos».
Más temprano, Zelensky había dicho a ABC News: «Está bien, si quieren un alto el fuego energético, estamos abiertos a eso». También planteó que dejarían de atacar el diésel ruso si cesan los ataques contra la electricidad ucraniana. «Y creo que es justo, un acuerdo justo», continuó.
En Varsovia, el mandatario explicó que «el principal problema para nosotros es la electricidad». Aseguró que Rusia lanzó hace años una campaña contra las instalaciones de generación eléctrica y las redes eléctricas de Ucrania. También dijo que Ucrania tiene una sola refinería, dañada por ataques rusos, por lo que importa diésel y otros derivados, en especial desde Polonia y Noruega.
La secuencia deja una constatación incómoda: un anuncio de alto el fuego que aún no muestra mecanismos claros de verificación ni un mínimo de confianza entre las partes. Conviene mirar los incentivos. Cuando una tregua nace entre acusaciones cruzadas, el riesgo es que se convierta en una pausa retórica, útil para la propaganda y frágil para los contribuyentes y los civiles que siguen bajo fuego.
Si Washington quiere que esa pausa tenga alguna posibilidad, tendrá que definir pronto sus alcances y exigir cumplimiento. De lo contrario, el episodio confirma una regla antigua de la guerra y la diplomacia: sin garantías, los anuncios rápidos valen menos que la disciplina sobre el terreno.
