Taiwán reforzará su gasto militar y buscará una cooperación de defensa más estrecha con Estados Unidos, en un momento en que Washington aún no ha dado luz verde a un paquete de armas para la isla valorado en 14.000 millones de dólares.
El presidente taiwanés, Lai Ching-te, recibió este jueves a dos delegaciones del congreso y el senado estadounidenses y les dijo que Taiwán «está decidido a fortalecer sus capacidades de autodefensa». También afirmó que la isla «continuará incrementando su presupuesto de defensa y fortaleciendo sus capacidades de autodefensa», según un comunicado de la Presidencia isleña.
Lai añadió que espera «profundizar aún más la cooperación en materia de defensa con Estados Unidos para contribuir conjuntamente a la paz y la estabilidad en la región». Planteó además pasar «de la adquisición de material militar a la investigación, el desarrollo y la producción conjuntos» en áreas como vehículos aéreos no tripulados, sistemas antidrones e inteligencia artificial aplicada a la toma de decisiones militares.
El mandatario denunció que en los últimos años China «ha recurrido a operaciones militares, incursiones en zonas grises, extralimitación de funciones y represión transnacional para intentar alterar el statu quo». Las reuniones con los legisladores estadounidenses se produjeron menos de dos semanas después de la cumbre entre Donald Trump y Xi en Washington.
Según Pekín, en ese encuentro el presidente chino instó a Estados Unidos a «oponerse» a la independencia de Taiwán, cuya soberanía China reclama. En paralelo, Trump ha suscitado dudas en las últimas semanas sobre el apoyo de su país a la isla autogobernada.
Lai también reiteró su compromiso con el fortalecimiento de las relaciones económicas y comerciales con Washington y pidió que el Congreso estadounidense agilice la aprobación del Convenio para Evitar la Doble Imposición, «con el fin de reducir aún más las barreras a la inversión».
En la segunda reunión, el senador Michael Bennet calificó a Taiwán como «una de las democracias más fuertes y dinámicas del mundo» y sostuvo que «la resiliencia del pueblo taiwanés y su determinación de construir una sociedad libre y abierta son pilares fundamentales para mantener un Indo-Pacífico libre y abierto». Brendan Boyle, en tanto, habló de los «valores compartidos» entre ambas partes, entre ellos «un firme compromiso con la libertad y los derechos humanos».
Taipéi ha propuesto para 2027 un presupuesto de Defensa récord de 1,12 billones de dólares taiwaneses, unos 35.300 millones de dólares. Conviene mirar los incentivos: cuando la garantía externa se vuelve menos nítida, el contribuyente local acaba financiando más seguridad por su cuenta.
La historia sugiere cautela. La isla busca transformar su enfoque de defensa, pero el dato central es otro: el equilibrio estratégico depende de Washington, y mientras esa señal siga siendo incierta, Taiwán tendrá razones para gastar más y acelerar su propia capacidad militar.
Para una economía abierta, la inversión en defensa puede ser una necesidad, pero también un recordatorio de cuánto cuesta la fragilidad del orden internacional. Si Estados Unidos quiere que sus socios asiáticos asuman más responsabilidades, deberá ofrecer compromisos más claros; si no, la factura se trasladará a Taipéi y a su propio presupuesto.


