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Starlink bajo presión en Ucrania alimenta dudas sobre el apoyo de EE.UU.

Kiev denunció restricciones de SpaceX al servicio militar de Starlink y dijo que eso interrumpió misiones en el frente. La disputa se suma a una noche de nuevos ataques rusos y a la incertidumbre sobre la inteligencia y el respaldo estadounidense.
Imagen generada con IA
Internacionalmiércoles 14 de octubre de 2026

Kiev denunció que SpaceX, la empresa de Elon Musk, restringió el uso militar de Starlink y que esa decisión interrumpió misiones de combate ucranianas. Según el asesor presidencial Serhiy Beskrestnov, la versión de uso militar quedó limitada a velocidades inferiores a 160 kilómetros por hora.

Beskrestnov afirmó en Telegram que las fuerzas de defensa «no recibieron ningún aviso» sobre la limitación y que ello provocó «la interrupción de varias misiones». También sostuvo que la restricción afectó a drones de largo alcance, sistemas interceptores de defensa aérea y logística en la línea del frente.

La BBC informó, además, que una fuente del Ministerio de Defensa de Ucrania dijo que detectaron restricciones a la conectividad de Starlink por encima de 160 km/h y que investigaban la causa principal del problema. Fuentes del ministerio explicaron que, una vez que un vehículo supera ese umbral, la terminal pierde la conexión.

SpaceX no hizo comentarios de inmediato.

El episodio ocurre mientras Ucrania sigue bajo una intensa campaña rusa contra su infraestructura energética. Según Kiev, las tres plantas combinadas de calefacción y energía de la capital fueron alcanzadas durante la noche. Zelensky dijo que al menos 600.000 personas se quedaron sin electricidad tras los ataques.

Rusia lanzó 39 misiles balísticos y más de 120 drones, de acuerdo con la versión ucraniana citada por La Nación, mientras que la BBC habló de 39 misiles balísticos y de crucero, además de 128 drones. Ambas fuentes coinciden en que parte de esos proyectiles fue derribada por las defensas ucranianas.

La policía de Kiev informó de cinco muertos y 36 heridos en la capital, según La Nación, mientras que la BBC señaló que murieron tres personas en Kiev. Las cifras difieren entre fuentes, pero ambas confirman víctimas en la capital. La Nación añadió que hubo víctimas mortales adicionales en Dnipropetrovsk y Zaporiyia.

La controversia por Starlink se superpone a otra preocupación más delicada para Kiev: el flujo de inteligencia y el respaldo de Estados Unidos. Zelensky dijo en Londres que había «dificultades» relacionadas con Starlink y con los servicios de inteligencia, y añadió que existieron «muchas sorpresas» en una relación que, según él, debía ser de verdadera colaboración.

La BBC indicó que Ucrania depende de sistemas satelitales de EE.UU. para rastrear misiles rusos, emitir alertas e intentar derribarlos. Zelensky ha dicho que Estados Unidos amenazó con restringir el intercambio de inteligencia si no aceptaba el alto el fuego energético anunciado por Trump. Donald Trump negó que Washington hubiera dejado de compartir inteligencia con Ucrania.

La Unión Europea, por su parte, dijo no tener «indicios» de que Washington hubiera suspendido el intercambio de información de inteligencia con Kiev. Pero la duda persiste, y en guerra la duda también es un arma.

El dato importa más que el ruido: una terminal de internet satelital no es un accesorio, sino parte de la arquitectura militar de un país que lucha por sostener sus comunicaciones, su defensa aérea y su logística. Si SpaceX restringe capacidades críticas, el efecto no se mide solo en megabits, sino en ventaja táctica.

Conviene mirar los incentivos. Ucrania depende de tecnología y de apoyo externo para resistir; Estados Unidos conserva palancas decisivas sobre inteligencia e infraestructura digital. Esa asimetría deja a Kiev vulnerable a decisiones tomadas fuera de su control.

La lección es incómoda, pero clara: cuando la guerra se libra también en el terreno de las redes, la soberanía nacional depende de proveedores privados y de aliados políticos imprevisibles. Y cuando esos aliados vacilan, el costo recae sobre el Estado que combate y sobre los ciudadanos que pagan la factura.

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