La edición conmemorativa por los 30 años de Rock al Parque se realizará del 10 al 12 de octubre y reunirá a más de 60 artistas y agrupaciones de América Latina, Europa, Estados Unidos y Japón.
El sábado contará con cuatro espacios de conciertos: Plaza de Eventos, Bio by Vans, ECO y Escenario BBC. En la Plaza de Eventos, Apocalyptica y Stratovarius serán los platos fuertes de la jornada en el parque Simón Bolívar de Bogotá.
Las bandas de metal subirán al escenario hacia las 7 p. m. y permanecerán hasta el cierre del primer día. Apocalyptica cerrará la Plaza de Eventos a las 9:45 p. m. Antes de eso tocará Stratovarius, banda de Helsinki con más de cuatro décadas de trayectoria, y también Perpetual Warfare.
Apocalyptica fue formada en 1993 por cuatro violonchelistas de la Academia Sibelius. La banda finlandesa incorporó instrumentos de cuerda a una propuesta de metal con elementos sinfónicos. Esa mezcla le da al festival una lectura clara: la música pesada dejó de ser un circuito marginal y hoy ocupa una agenda urbana de gran escala.
La Plaza de Eventos concentrará presentaciones de metal distrital e invitados de Suecia, Suiza y Finlandia. Entre las bandas citadas en la programación figuran Triptykon, agrupación suiza que interpretará clásicos de Hellhammer y Celtic Frost, y Burning Witches, también desde Suiza.
La segunda tarima tendrá siete conciertos y terminará con Triptykon. Entre los invitados estará Between the Buried and Me, grupo estadounidense de metal progresivo originario de Raleigh, Carolina del Norte. El dato importa más que el ruido: la curaduría insiste en una mezcla de escenas, generaciones y procedencias que busca sostener el alcance internacional del evento.
ECO tendrá punk y hardcore hasta las 9:15 p. m. La tarima abrirá con No Dependiente, banda bogotana activa desde 2001, y cerrará con Darkest Hour, de Estados Unidos. La programación también incluye a I.R.A., referente del punk colombiano desde Medellín.
El Escenario BBC iniciará sus conciertos a las 2:50 p. m. La agenda reunirá propuestas de Bogotá, Medellín, Chile y Pasto. Kraken tocará en la franja de las 6:00 p. m., mientras que Los Setas será el último acto programado en esa tarima.
Más allá del cartel, Rock al Parque vuelve a exhibir una verdad conocida: los grandes eventos culturales dependen de una organización fina, de espacios públicos bien administrados y de una oferta capaz de atraer público sin perder identidad. Conviene mirar los incentivos. Cuando la ciudad sostiene una cita de esta magnitud, el beneficio no se limita a una jornada de conciertos; también pesa la reputación de Bogotá como sede capaz de ordenar multitudes y poner en valor su infraestructura.
La historia sugiere cautela. Una programación amplia y una celebración de 30 años exigen ejecución impecable, porque el costo de un tropiezo recae sobre el público, los organizadores y, en última instancia, sobre el uso del espacio común. En eventos así, la calidad del orden importa tanto como el cartel.


