Un ciudadano colombiano de 32 años, Jonnatan Hio Hio, lleva casi una semana desaparecido en el cerro Panul, ubicado en la comuna de La Florida, en la Región Metropolitana de Chile. La búsqueda, que comenzó tras una denuncia por presunta desgracia, continuará este domingo con refuerzo aéreo, según informaron las autoridades durante la jornada del sábado.
Los hechos se remontan al pasado lunes, cuando Hio Hio inició una ruta por distintas cumbres de la región. Por motivos que se desconocen, habría sufrido una lesión durante el descenso. Antes de perder contacto, logró enviar un audio a uno de sus cercanos en el que describía su situación y entregaba referencias sobre el sector donde se encontraba. Ese mensaje fue el punto de partida del operativo.
El dispositivo de búsqueda ha movilizado a Senapred, la Municipalidad de La Florida, Socorro Andino, SAR Chile, el Ejército y Carabineros, con despliegue tanto aéreo como terrestre. Sin embargo, las condiciones del terreno han puesto límites severos al trabajo en tierra.
La mayor Jennifer Muñoz, de Carabineros, explicó que los equipos deberán redistribuir recursos y reforzar la búsqueda aérea debido al riesgo que implica acceder por tierra a los puntos de interés. «Estamos hablando de 3.300 metros de altitud, entonces hay una cantidad de nieve que es importante, entre tres, cuatro metros de nieve (...) puede haber cierto riesgo de avalancha, de desprendimiento de roca, entonces es complicado el escenario», señaló la oficial.
Muñoz también advirtió que la triangulación realizada el sábado permitió descartar algunos sectores y mantener otros bajo revisión. Al mismo tiempo, hizo un llamado explícito a la ciudadanía para que voluntarios sin preparación no ingresen al área: «Por favor no se sigan exponiendo (...) arriba hay nieve, hay peligro de desprendimiento de roca, hay peligro también de avalancha».
Las condiciones meteorológicas adversas que han afectado la zona durante la semana han sumado una dificultad adicional a un operativo que ya enfrenta obstáculos geográficos de consideración.
El caso subraya una tensión conocida en operaciones de rescate de alta montaña: la presión social por encontrar a la persona desaparecida puede empujar a voluntarios a ingresar a zonas de riesgo, multiplicando las víctimas potenciales y distrayendo recursos especializados. Las autoridades chilenas han sido claras en ese punto, y conviene que el mensaje sea escuchado.
Más allá del drama humano inmediato, el operativo pone sobre la mesa la necesidad de protocolos de comunicación preventiva para excursionistas en rutas de alta dificultad. Cuando el Estado debe desplegar a Ejército, Carabineros, Senapred y organismos especializados durante días, el costo para el contribuyente es real y el riesgo para los rescatistas, también. La historia sugiere cautela: la montaña no distingue entre el turista improvisado y el equipo de socorro.



