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Putin cierra la puerta a nuevas conversaciones sobre Ucrania tras hablar con Trump

El presidente ruso dijo que seguirá la guerra hasta cumplir «todos sus objetivos», mientras un ataque en Zaporizhzhia dejó al menos 20 muertos. Conviene mirar los incentivos: Moscú busca tiempo, Washington prueba canales y el costo humano recae en los ucranianos.
Internacionaldomingo 11 de octubre de 2026

Vladimir Putin descartó reanudar conversaciones de paz sobre Ucrania durante una llamada telefónica con Donald Trump, según informó el asesor de política exterior ruso Yuri Ushakov a medios estatales. Ushakov dijo que Putin dejó claro que Moscú «continuará las hostilidades hasta que logre todos los objetivos declarados».

La llamada duró una hora y media, según Ushakov, y fue iniciada por Trump para felicitar a Putin por su cumpleaños, desearle éxito y bienestar, y transmitir saludos de la primera dama, informó Ukrainska Pravda. Ushakov añadió que Trump dijo que trasladaría a Kiev el mensaje recibido sobre las conversaciones de paz. «Ninguno quería ser el primero en colgar», dijo Ushakov sobre el final de la conversación.

En paralelo, una ronda de contactos de alto nivel organizada por Estados Unidos el viernes —con el enviado especial Steve Witkoff, negociadores ucranianos y representantes del Reino Unido, Francia, Alemania, la Comisión Europea y la OTAN— no logró ningún avance tras seis horas de reunión.

Ucrania, además, dijo que quedó «descolocada» por la decisión de Washington de retirar sanciones a las exportaciones rusas para permitir el envío de diésel a Estados Unidos, una medida que irritó al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, quien la calificó de «decisión débil» que alimentaría la maquinaria bélica de Putin. Un alto funcionario ucraniano dijo al Kyiv Independent que «parecía una trampa».

Horas después, fuerzas rusas atacaron un barrio residencial de Zaporizhzhia con cinco bombas aéreas guiadas y mataron a 20 personas, además de herir a 18, según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania. Entre los muertos había tres niños, incluido un niño de 11 años.

Mykhailo Semikin, gobernador interino de Zaporizhzhia, dijo en Telegram que los niños «debían vivir, abrazar a sus familiares, hacer planes y disfrutar cada día», y añadió que Rusia «cortó brutalmente sus vidas». También afirmó que no había palabras para aliviar el dolor de las familias.

El dato importa más que el ruido. La secuencia de la llamada, el estancamiento diplomático y el ataque en Zaporizhzhia sugieren que el margen para una salida negociada sigue estrechándose mientras Rusia intenta imponer hechos consumados sobre el terreno. En ese escenario, el aparato estatal ruso parece apostar a resistir el desgaste más tiempo que sus adversarios.

Para Washington, la señal es incómoda. Si la mediación no produce avances y al mismo tiempo se flexibilizan medidas contra Moscú, el costo reputacional cae sobre la credibilidad estadounidense y sobre quienes esperan que la diplomacia tenga algún anclaje en resultados verificables. La historia sugiere cautela: sin incentivos claros y presión sostenida, Moscú no tiene motivo para ceder.

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