El domingo 9 de agosto, Puerto Antioquia registró el arribo del CMA CGM DIGNITY, un buque Neo-Panamax de 366 metros de eslora y capacidad para 14.800 TEU. Es la embarcación más grande que ha operado en esa terminal portuaria de Urabá.
Durante su escala, se realizaron 211 movimientos de contenedores con dos grúas STS. La productividad promedio alcanzó 26 movimientos por hora por grúa. La operación incluyó descarga de contenedores provenientes de Asia y embarque de productos colombianos con destino a mercados internacionales.
El CMA CGM DIGNITY pertenece a la categoría Neo-Panamax, clase diseñada para atravesar las esclusas ampliadas del Canal de Panamá. Cuenta con aproximadamente 1.000 conexiones para contenedores refrigerados, además de espacios para carga contenerizada seca. Su sistema de propulsión opera con Gas Natural Licuado (LNG), tecnología incorporada en una nueva generación de embarcaciones.
Gilberto Peña, vicepresidente de Operaciones de Puerto Antioquia, subrayó el significado del evento: «Hoy estamos muy felices en Puerto Antioquia porque hemos recibido la primera motonave de 366 metros de eslora con la motonave CMA CGM DIGNITY, la cual proviene de Asia y es muy importante para nosotros porque conectamos a este continente directamente con la costa norte de Colombia».
Las dimensiones del buque exigen condiciones específicas de infraestructura. Según la terminal, el calado disponible en el canal de acceso y el muelle permitió realizar la operación sin contratiempos, lo que la terminal presenta como evidencia de su capacidad técnica para atender embarcaciones de última generación.
No es el primer hito reciente de Puerto Antioquia. La terminal ya había despachado al exterior su primer cargamento de café, y según Asoexport, citado por medios locales, el uso del puerto reduce los costos logísticos del café entre 30% y 40%.
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Conviene mirar los incentivos. Puerto Antioquia es un proyecto de inversión privada en una región —Urabá— históricamente marginada de los circuitos del comercio exterior colombiano. Que una terminal de esa costa pueda recibir hoy un Neo-Panamax directo desde Asia no es un dato menor: significa que los exportadores del interior del país disponen de una alternativa logística real, con costos más bajos y acceso directo a rutas de primer orden.
El dato importa más que el ruido. En un entorno donde el gobierno Petro ha privilegiado el discurso sobre la reindustrialización estatal y ha generado incertidumbre regulatoria en sectores productivos, la infraestructura portuaria privada avanza por su cuenta y conecta a Colombia con el mundo. Esa es la clase de inversión que multiplica oportunidades para productores, genera empleo en zonas de alta vulnerabilidad y fortalece la posición del país en el comercio marítimo global, sin necesidad de decretos ni subsidios. La historia sugiere cautela ante los ciclos políticos, pero también reconocimiento cuando la iniciativa privada entrega resultados verificables.



