Puerto Antioquia incorporó una nueva conexión semanal con Asia mediante el servicio maritimo PEX2, operado por la naviera francesa CMA CGM. La ruta enlaza Turbo con los principales puertos asiáticos, incluidos los de China, y ofrece travesías de entre 34 y 36 días.
La terminal dijo que la conexión amplía las alternativas de transporte para las empresas colombianas dedicadas a la importación y exportación de mercancías. Con esta operación, las empresas podrán contar con una opción marítima sin escalas entre los puertos de origen asiáticos y Puerto Antioquia.
La relevancia comercial no es menor. Según las cifras entregadas por la terminal, el 52 % del intercambio nacional de mercancías en contenedores proviene de Asia. En ese contexto, el servicio PEX2 busca facilitar el ingreso de mercancías desde esa región y ofrecer nuevas posibilidades logísticas a los importadores nacionales.
Las embarcaciones destinadas a este servicio tienen una capacidad promedio de 16.000 TEU, unidad que equivale al espacio de un contenedor estándar de 20 pies. Algunas alcanzan los 366 metros de longitud, dimensiones que las ubican entre los buques de gran tamaño que operan en el continente americano.
Puerto Antioquia también señaló que entre el 20 % y el 22 % de las importaciones colombianas procedentes de Asia tienen como destino final a Antioquia. Esa proporción abre una oportunidad para que las empresas del departamento dispongan de una alternativa de entrada de mercancías más cercana a sus centros de producción y distribución.
La terminal está en Turbo, a aproximadamente 290 kilómetros del centro del departamento. Esa ubicación puede representar una ventaja frente a los recorridos terrestres que deben realizarse desde otros puertos tradicionales del país para llevar la carga hasta Antioquia. Al reducir las distancias por carretera, los importadores podrían optimizar sus operaciones logísticas y sus costos de transporte terrestre.
También se abre la posibilidad de agilizar la distribución hacia los principales centros de consumo y producción, dependiendo del destino de la carga y de las condiciones de cada operación. Para las compañías exportadoras, la ampliación de las conexiones marítimas fortalece las alternativas para organizar sus operaciones de comercio exterior y vincularse con mercados internacionales.
La nueva ruta completa además la cobertura geográfica de la terminal, que ya dispone de conexiones con Estados Unidos, Europa y distintos destinos de América Latina. Con la entrada en operación del PEX2, Puerto Antioquia suma 10 servicios regulares de línea marítima.
Conviene mirar los incentivos. Cuando una terminal acorta trayectos y amplía frecuencias, el beneficio inmediato cae del lado de las empresas que mueven inventarios, y en última instancia del consumidor que depende de cadenas de suministro menos costosas. El dato importa más que el ruido: la competitividad no se proclama, se construye con infraestructura, rutas y tiempos de tránsito más razonables.
La historia sugiere cautela, por supuesto, porque una ruta nueva no resuelve por sí sola los cuellos de botella del comercio exterior. Pero sí señala el camino correcto: más competencia logística, menos dependencia de trayectos largos por carretera y más opciones para el intercambio internacional. Para un país que mira de frente a Asia, ese tipo de capacidad vale más que cualquier discurso sobre integración.


