Pedro Sánchez anunció este lunes el adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre en España, en un movimiento que cierra una legislatura marcada por la fragilidad de su gobierno de coalición en minoría.
El presidente del Gobierno dijo desde el Palacio de la Moncloa que convocaba un Consejo de Ministros y Ministras extraordinario para disolver las Cortes Generales y llamar a las urnas. Según Sánchez, el objetivo es «renovar y ampliar el apoyo de la gente» para acometer las reformas pendientes y reducir los niveles de desigualdad.
La decisión llega después de la derrota en el Congreso de medidas suyas contra la crisis de la vivienda y en medio de varios escándalos que afectan a su entorno. La fuente señala que esos casos han debilitado al dirigente socialista, en el poder desde 2018, y han agravado sus dificultades para sacar adelante iniciativas clave.
Entre los episodios mencionados aparecen los que involucran a su esposa y a antiguos colaboradores clave del Partido Socialista. También se cita el escándalo que afectó a José Luis Ábalos y Santos Cerdán, descritos como exministro y exdiputado, y acusados de malversación de fondos y tráfico de influencias.
Las encuestas más recientes sitúan al conservador Partido Popular por delante de los socialistas, aunque sin mayoría absoluta. Ese escenario obligaría al PP a buscar apoyos para gobernar. Vox, tercera fuerza política, se perfila como uno de los actores clave.
Al reaccionar, Alberto Núñez Feijóo celebró que «por fin decidirán los españoles» y llamó a dejar atrás la «negra etapa» del gobierno de Sánchez. El líder del PP dijo que solo le mueve servir a su país y abrir otra etapa que vuelva a reunir a todos los españoles.
La crisis política también se cruza con el malestar por la vivienda asequible. La fuente señala que el hartazgo por la escasez quedó ejemplificado por el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, en Madrid.
Conviene mirar los incentivos. Sánchez llega a las urnas con una legislatura debilitada por la aritmética parlamentaria, la presión judicial sobre su entorno y una crisis de vivienda que el Congreso ya castigó en votación. En ese terreno, el electorado no evalúa consignas, sino resultados.
Para el PP, la ventaja en las encuestas ofrece una oportunidad clara, pero no una victoria cerrada. Si no alcanza la mayoría absoluta, dependerá de acuerdos con otras fuerzas. Vox, como tercera fuerza, vuelve a situarse en el centro del tablero. En un sistema fragmentado, el precio de gobernar suele medirse en concesiones.

