La Comisión Europea aseguró que sigue de cerca la situación en Panamá tras el terremoto de magnitud 7,6 que sacudió el centro-sur del país y expresó su disposición a prestar asistencia si las autoridades panameñas así lo solicitan.
Hadja Lahbib, comisaria europea de Igualdad, Preparación y Gestión de Crisis, informó en redes sociales que el Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias de la Unión Europea está «monitorizando» la evolución de los acontecimientos para evaluar las posibles consecuencias del seísmo.
Lahbib añadió que Bruselas está preparada para responder ante las necesidades que puedan surgir y dijo: «Expresamos solidaridad con el pueblo de Panamá y estamos listos para brindar apoyo si se solicita».
El sismo fue identificado a las 12.56 hora local, 19.56 de este viernes hora peninsular en España peninsular y Baleares, a 14 kilómetros al suroeste de Pitaloza Arriba, al oeste de Tonosí, en la provincia de Los Santos, con un hipocentro situado a 10 kilómetros de profundidad.
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá fijó en 7,2 la magnitud del temblor, con hipocentro a 4 kilómetros de profundidad, y avisó de una réplica inmediata de magnitud preliminar 6,0. Por ahora no hay información de víctimas.
El seísmo y sus más de 47 réplicas han provocado daños en infraestructuras clave como la planta de agua potabilizadora de Chilibre, según anunció el Gobierno panameño en un comunicado. También causó daños en al menos 188 escuelas de todo el país, así como en viviendas, hospitales, puentes, carreteras e incluso en catedrales y varias iglesias, según informó el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc).
Para Panamá, el episodio vuelve a poner en primer plano algo básico: la resiliencia de sus instituciones y de su infraestructura crítica. Cuando el agua, las escuelas y las carreteras sufren daños, no basta la empatía internacional; hace falta capacidad de respuesta, coordinación y reparaciones rápidas.
La ayuda externa puede ser útil, pero la prueba real recae en el Estado y en su aparato de emergencia. El dato importa más que el ruido: en una emergencia, lo que separa el desorden del control es la velocidad con que las instituciones restauran servicios esenciales y protegen la vida cotidiana.


