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Orrego (RN): «La mayoría abrumadora de Chile Vamos está por los indultos a uniformados»

El diputado de Renovación Nacional asegura que el oficialismo está cohesionado en torno a la medida y que la tardanza del presidente Kast responde a un análisis caso a caso, no a presión de la izquierda.
Imagen ilustrativa
Las Américasjueves 13 de agosto de 2026

El debate sobre los indultos a uniformados condenados durante el estallido social de 2019 sigue calentando la agenda del gobierno de Kast. El diputado Francisco Orrego, de Renovación Nacional (RN), descartó esta semana que exista fractura en el oficialismo sobre el tema y fue categórico: «La mayoría abrumadora de Chile Vamos está por los indultos a uniformados».

Orrego atribuyó la demora del Ejecutivo a un proceso de análisis individual de cada caso, no a vacilación política. «La fecha es responsabilidad y atributo del Presidente, es una cuestión que está en su exclusivo ámbito de decisión», señaló, y subrayó que los partidos no buscan «pautear» a Kast sino representar a quienes los eligieron con esa promesa de campaña.

El legislador enmarcó el asunto en términos de deuda electoral: los uniformados, dijo, «cumplieron con su deber» al contener lo que describió como «una turba de delincuentes que quería destruir todo el mobiliario público y privado», y lo hicieron con las herramientas que el propio Estado les entregó. Para Orrego, no indultarlos equivale a incumplir una promesa clara hecha a los votantes.

Sobre la posible reacción de la oposición, el diputado fue directo: «La izquierda no nos puede marcar la pauta». Descartó que el Frente Amplio o el Partido Comunista vayan a moderar su postura de bloqueo legislativo en función de lo que el gobierno haga o deje de hacer en materia de indultos. «Su visión no va a cambiar por un indulto más o un indulto menos», afirmó.

Como evidencia de la cohesión oficialista, Orrego citó la votación en la Cámara para solicitar al gobierno el indulto de Patricio Maturana: «Salvo un par de votos de Chile Vamos, la derecha se cuadró entera». Reconoció que existen «voces disidentes», pero las calificó de marginales dentro del bloque que integran Chile Vamos, el Partido Republicano, el Partido Nacional Libertario y los partidos cristianos.

El diputado también abordó la descoordinación entre los ministerios de Hacienda e Interior en torno al veto presidencial, episodio que generó ruido político esta semana. «Yo no defiendo lo indefendible», admitió, y calificó el episodio como «un error de descoordinación», aunque expresó confianza en que puede corregirse.

En cuanto a la arquitectura electoral del oficialismo, Orrego fue claro: Chile Vamos y Republicanos son hoy una coalición de gobierno, pero no un pacto electoral. «A las elecciones no vamos a ir juntos», dijo, y se mostró partidario de mantener listas separadas para preservar competitividad interna y evitar que candidatos valiosos queden fuera.

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Conviene mirar los incentivos. El debate sobre los indultos no es solo un asunto de justicia individual; es la primera prueba de fuego sobre si el gobierno de Kast puede convertir promesas de campaña en actos de gobierno concretos. La base electoral que lo llevó al poder no votó por moderación: votó por resultados en seguridad y por un reconocimiento explícito a quienes pusieron el cuerpo durante el estallido. Cada semana que pasa sin una decisión es una semana en que ese capital político se erosiona.

El dato importa más que el ruido. La descoordinación entre ministerios y las tensiones menores entre socios de coalición son ruido manejable. Lo que no es manejable es el incumplimiento de compromisos electorales en una materia que define la identidad del proyecto. El aparato estatal tiene la potestad; lo que falta, según sus propios aliados, es la decisión.

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