El precio del oro en España se situó el lunes 20 de julio en 112,62 € por gramo, con un mínimo de 111,94 € y un máximo de 113,25 € en las últimas 24 horas, según datos recogidos al momento de la publicación.
El metal precioso ha alcanzado máximos históricos en 2025. Entre los factores que la fuente identifica figuran la disminución de la inflación en Estados Unidos, la inestabilidad provocada por conflictos en Medio Oriente y, más recientemente, la reelección de Donald Trump y el endurecimiento de su política comercial contra China. Según la información disponible, la implementación inmediata de medidas arancelarias por parte del mandatario estadounidense ha reactivado temores en los mercados, donde la volatilidad se ha vuelto protagonista.
Por el lado de la demanda, datos recientes recogidos por Bloomberg indican que la compra por parte de bancos centrales de distintos países ha contribuido al aumento sostenido del interés por el metal. Goldman Sachs anticipa que la cotización seguirá en ascenso debido al renovado interés por activos considerados seguros. Lina Thomas, estratega de materias primas de la firma, señaló que los inversionistas suelen recurrir al oro como refugio en tiempos de turbulencia económica, aunque su atractivo disminuye cuando el panorama se estabiliza.
Actualmente, el oro se posiciona como el activo refugio con mayor capitalización del mundo, por encima de gigantes tecnológicos como Apple, Microsoft y Nvidia. La reciente valorización del bitcoin ha abierto el debate sobre si la criptomoneda podría asumir un rol similar en el futuro financiero global, aunque por ahora el metal mantiene su primacía.
Las vías de acceso al mercado incluyen la compra de oro físico —lingotes y monedas acuñadas con marca de pureza, procedencia y peso— o instrumentos financieros como acciones, fondos o contratos futuros. Business Insider señala que el oro posee un valor intrínseco que refleja el costo de vida y que su comportamiento suele ir en sentido contrario al de los mercados bursátiles, lo que explica por qué su precio generalmente sube en tiempos de crisis económica.
---
Conviene mirar los incentivos. Cuando los gobiernos expanden el gasto, los bancos centrales acumulan deuda y la política comercial global se vuelve impredecible, el oro no sube por capricho: sube porque los mercados descuentan que el dinero fiduciario perderá poder adquisitivo. La demanda creciente de bancos centrales —actores que, paradójicamente, administran ese mismo dinero fiduciario— es la señal más elocuente de ese diagnóstico.
Para el inversor privado, el dato importa más que el ruido: el metal ofrece durabilidad, no puede ser alterado digitalmente y su precio responde a fundamentos reales. En un entorno donde la volatilidad arancelaria y los conflictos geopolíticos no muestran señales de resolución inmediata, la lógica del refugio seguirá operando. La historia sugiere cautela ante los máximos, pero también ante quienes proclaman que esta vez el ciclo será diferente.

