Edición Globalsábado 17 de octubre de 2026 El mundo en breveLa edición semanal
Continente ORDEN Y PERSPECTIVA GLOBAL.
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacionalNegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
Secciones y más
El mundo
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacional
Negocios, ciencia y cultura
NegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
El medio
El mundo en breveLa edición semanal BoletinesAcerca
Oriente Medio y África

Netanyahu ve «al alcance» la caída del régimen iraní en plena campaña electoral

El primer ministro israelí vincula la debilidad de Teherán a la nueva ofensiva estadounidense, mientras las elecciones del 27 de octubre ponen en juego su continuidad en el poder.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricasábado 5 de septiembre de 2026

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó este jueves que el régimen iraní está más cerca que nunca de derrumbarse. Habló ante mandos militares israelíes. Vinculó la fragilidad de Teherán con la ofensiva estadounidense lanzada esta semana.

«Este régimen está tambaleándose ahora mismo», declaró. «Es más débil que nunca. Está luchando por su supervivencia».

Fue más allá. Señaló el objetivo final de su estrategia. «Estoy convencido de que podemos eliminar esta amenaza de una vez por todas», sostuvo. «Es decir, derrocar a este régimen. Esa es la tarea central que aún tenemos por delante. Está cerca. No es imposible. Está al alcance».

Las palabras llegan tras meses de un conflicto que transformó el mapa de poder en Irán. El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos lanzaron una ofensiva conjunta contra instalaciones militares y nucleares iraníes. La operación terminó con la vida del entonces líder supremo, el ayatollah Alí Khamenei, tras casi 37 años en el cargo. Su hijo, Mojtaba Khamenei, fue designado nuevo líder supremo por la Asamblea de Expertos el 9 de marzo. La sucesión estuvo marcada por la falta de transparencia habitual del sistema clerical iraní. Trump decretó un alto el fuego en abril. Ambas partes lo consideraron incompleto e inestable.

Esa fragilidad quedó expuesta esta semana. Estados Unidos atacó objetivos iraníes el domingo y el martes. Fueron los primeros bombardeos de este tipo en más de un mes. Washington argumentó que buscaba impedir que Teherán colocara minas navales en el estrecho de Ormuz. El propio Ejército estadounidense reconoció al menos 18 muertos en Irán. Teherán respondió con lo que llamó una «operación decisiva de represalia». Lanzó misiles y drones contra bases estadounidenses en Jordania, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y la región autónoma iraquí del Kurdistán. Ningún proyectil alcanzó territorio israelí.

Netanyahu subrayó esa ausencia de ataques directos contra Israel. La presentó como prueba de disuasión militar. «Si no nos atacan, no es casualidad», afirmó. «Atacan a todos, pero no a nosotros. Conocen nuestro poder, la fuerza de nuestras armas, y nuestra determinación».

Trump advirtió a Teherán. Cualquier nueva represalia recibiría una respuesta «mucho más dura y contundente». Washington prometió además intensificar la presión económica sobre la República Islámica con nuevas sanciones, todavía sin detallar.

Las declaraciones se producen en un momento de máxima exposición política para Netanyahu. Israel celebrará elecciones legislativas el 27 de octubre. Se pondrá a prueba la continuidad del primer ministro tras casi cuatro años completos de legislatura, un hito inédito desde 1988. Varias encuestas sitúan a su coalición lejos de la mayoría de 61 escaños en la Knesset. Muestran un ajustado empate entre el Likud y Yashar, el partido del ex jefe del Estado Mayor, Gadi Eisenkot, su principal rival.

La oposición responsabiliza a Netanyahu de no haber logrado objetivos claros frente a Irán, pese a meses de guerra. Buena parte de la opinión pública israelí se mostró crítica con el alto el fuego de abril. Lo consideró desfavorable para los intereses de Israel. La gestión del conflicto se perfila como eje central de la campaña, junto a la guerra en Gaza y la disputa sobre las exenciones militares para la comunidad ultraortodoxa.

Ninguna de las partes ha anunciado fecha para negociaciones directas. Tanto Teherán como la Casa Blanca mantienen abierta la posibilidad de nuevos ataques.

Conviene mirar los incentivos. Un Netanyahu que promete el colapso del régimen iraní a semanas de una elección reñida tiene un motivo evidente para proyectar fortaleza. El dato importa más que el ruido: la disuasión que reclama Israel se mide en misiles que no llegaron, no en discursos. La historia sugiere cautela ante quien anuncia victorias definitivas en campaña, sobre todo cuando ninguna de las partes ha fijado fecha para negociar.

Más sobre Oriente Medio y África

La edición semanal

El temario completo de la semana

Leer la edición →