Navantia y la india Larsen and Toubro han alcanzado un acuerdo para colaborar en el próximo programa de cuatro buques anfibios para la Marina india, denominado programa LPD en India. La alianza fue formalizada en Madrid mediante la firma de un memorando de entendimiento.
El acuerdo establece un marco de colaboración a largo plazo entre ambas compañías. Según Navantia, la cooperación combinará la excelencia de L&T en ingeniería con su experiencia en el diseño y la construcción de buques de superficie y submarinos.
La firma española ha resaltado que su trayectoria en buques LHD, como el «Juan Carlos I» para la Armada y el «Canberra» y «Adelaide» para la Marina australiana, servirá de base para el programa LPD. Ese programa contempla la adquisición de cuatro plataformas que apoyarán las operaciones anfibias de India, las misiones de asistencia humanitaria y respuesta ante catástrofes, así como otras operaciones navales.
Arun Ramchandani, vicepresidente sénior y responsable de ingeniería de precisión y sistemas de L&T, señaló que la colaboración reúne las capacidades de L&T en construcción naval y la experiencia de Navantia para apoyar un programa de elevada complejidad. Añadió que esta alianza contribuirá a reforzar las capacidades marítimas de India y a avanzar en la autonomía del país para construir plataformas tan complejas y esenciales.
Gonzalo Mateo-Guerrero, director de operaciones y negocios de Navantia, dijo que están orgullosos de reforzar su alianza con L&T. Aseguró que la experiencia de Navantia en el diseño y desarrollo de plataformas navales estratégicas, unida a la excelencia de L&T en ingeniería y a su trayectoria en construcción naval, permitirá desarrollar soluciones técnicas para la Armada india. También detalló que Navantia mantiene su compromiso de prestar apoyo a largo plazo a L&T, a la Armada india y al resto de actores implicados durante todo el ciclo de vida de los LPD.
Conviene mirar los incentivos. India busca sumar capacidades locales para construir grandes buques, y Navantia se posiciona dentro de esa estrategia con una alianza que puede ampliar su presencia industrial y comercial. Para España, el dato importa más que el ruido: el valor está en exportar ingeniería, no en subvencionar inercias.
También hay una lectura de soberanía industrial. Cuando una marina decide incorporar plataformas complejas con socios capaces de transferir conocimiento, gana margen de maniobra y reduce dependencias. En un orden internacional más competitivo, ese tipo de acuerdos premia la tecnología útil, la cooperación privada y la disciplina de ejecución.
