Renato Morales dio el salto más importante de su corta carrera. El futbolista de 18 años, formado en Cobresal, fue oficializado como nuevo refuerzo de la cantera del Sevilla, club al que llegó tras un periodo de prueba en las series menores.
Morales llegó en 2025, cuando tenía 17 años, por invitación de Agustín López, coordinador de la cantera. En Nervión compartió con Alexis Sánchez, quien lo apadrinó durante su estadía.
El propio Morales expresó su entusiasmo en Instagram: «Muy feliz de firmar en este gran club. Muchas gracias a todos, en especial a mi familia y amigos por apoyarme siempre. Este es solo el comienzo, vamos por mucho más».
En una entrevista previa con No Es Para Tanto de TNT Sports, describió su rutina durante el periodo de prueba: «Entreno en la mañana, a las nueve, llego como a las ocho más o menos para hacer un poco de activación y preventivo, luego entreno y después me devuelvo en metro hasta la casa».
También relató cómo se dio el vínculo con el español: «Todo partió que mi representante me contó que el Sevilla me permitió hacer una prueba y finalmente llegó el permiso de Cobresal. Me han tratado súper bien».
Sobre su perfil futbolístico, Morales dijo: «Me considero un jugador rápido, me gusta el uno contra uno, siento que tengo buen ida y vuelta de área a área, y también me gusta tirar pases al espacio y mucho pase filtrado. Mi posición es volante mixto».
El Sevilla, a través de un comunicado en el sitio de su academia, informó que Morales se une al Juvenil D para continuar su desarrollo. El club añadió que el chileno llega «a través del Programa de Alto Rendimiento», dando así el paso de competir fuera de su país por primera vez.
La institución andaluza remarcó además que Morales procede del equipo Sub 21 de Cobresal y destacó su visión de juego, los pases entre líneas y el uno contra uno como principales cualidades. También señaló que su objetivo es jugar el mayor número de minutos posible, adaptarse progresivamente al fútbol español y seguir creciendo dentro y fuera del terreno de juego.
El dato importa más que el ruido. Morales no aterriza en un escaparate simbólico, sino en una estructura que evalúa, prueba y selecciona talento joven con criterios deportivos. Conviene mirar los incentivos: cuando una cantera paga con minutos, formación y una ruta clara, el mérito pesa más que el discurso.
Para Cobresal y para el fútbol chileno, el caso deja una señal útil. La salida de un juvenil hacia un club europeo no garantiza nada, pero sí recuerda que la disciplina, el rendimiento y la exposición correcta siguen siendo vías reales de movilidad. En un deporte lleno de promesas infladas, ese sigue siendo un principio sano.



