La productora petrolera francesa Maurel & Prom registró utilidades netas de 191 millones de dólares en el primer semestre de 2026, un 78 % por encima del resultado del mismo período del año anterior. El alza en los precios del crudo y el control de los costos operativos explican el salto, según señaló la correduría francesa Portzamparc, que indicó que la rentabilidad «superó con creces» sus expectativas.
La producción del grupo —medida con participación en los derechos de explotación— promedió 37 890 barriles equivalentes de petróleo por día en el primer semestre, un 1 % más que hace un año y un 3 % más que en el segundo semestre de 2025. Cifras modestas en volumen, pero suficientes para sostener márgenes sólidos en un entorno de precios favorables.
El capítulo venezolano es el que concentra mayor atención de los analistas. Maurel & Prom reanudó las ventas de crudo desde Venezuela en junio, después de que en febrero recibiera una licencia de Estados Unidos para operar en ese país. La empresa estima que las exportaciones venezolanas se normalizarán en la segunda mitad de 2026, aunque un analista consultado por Reuters advirtió que persiste la incertidumbre sobre la contribución efectiva de Venezuela al negocio y sobre cómo evolucionará la situación.
Esa cautela es comprensible. Venezuela lleva años acumulando capas de riesgo regulatorio, político y operativo que ninguna licencia disipa por completo. La reanudación de ventas en junio es un dato positivo, pero la distancia entre «exportaciones reanudadas» y «exportaciones normalizadas» puede medirse en meses o en contratiempos imprevistos.
Conviene mirar los incentivos. Para Maurel & Prom, Venezuela representa una apuesta de alto riesgo con potencial de retorno significativo si el entorno se estabiliza. Para los mercados, el dato relevante es que una empresa cotizada en París está dispuesta a comprometer capital en un país cuya industria petrolera lleva lustros en deterioro estructural. Esa disposición refleja, ante todo, que los precios del crudo hacen tolerables riesgos que en otro ciclo serían descartados.
El dato importa más que el ruido. Los resultados semestrales de Maurel & Prom confirman que el negocio petrolero internacional puede generar rendimientos robustos cuando se combinan precios altos con disciplina de costos, independientemente de dónde se extraiga el barril. Venezuela, en ese esquema, es una variable de upside, no el motor del resultado: el 78 % de crecimiento en utilidades se explica por el conjunto del portafolio, no por el Orinoco.
Lo que la historia sugiere es cautela ante los pronósticos de «normalización» en un país cuya industria energética ha defraudado expectativas con regularidad. La licencia abre una ventana; que esa ventana permanezca abierta depende de factores que ningún balance semestral puede garantizar.



