El almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, titular de la Secretaría de Marina (Semar), dijo durante el Desfile Militar por el 216 aniversario de la Independencia de México que «no hay soberanía sin valores» y refrendó la defensa de la patria, la soberanía, la independencia y la integridad territorial.
Ante la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Morales Ángeles sostuvo que la Semar se adecua con nueva tecnología y que esa transformación responde a una «nueva arquitectura institucional» que marcó el inicio de una evolución necesaria.
El almirante afirmó que la Marina actúa para servir y proteger «los intereses supremos de la patria», su soberanía, su independencia, su integridad territorial y su capacidad para tomar sus propias decisiones. También señaló que la institución ha fortalecido capacidades para enfrentar desafíos y que ha cambiado su concepto operacional para actuar con mayor precisión y responder con oportunidad ante nuevos riesgos.
«Es un cambio profundo, necesario y decidido, porque si nuestra razón de ser es México, nuestra forma de servirle debe evolucionar al mismo ritmo de la nación», dijo.
Morales Ángeles explicó que el nuevo concepto operacional está basado en la defensa en profundidad, lo que, según dijo, permite ampliar y sostener el alcance operativo para llegar más lejos, mantener una presencia permanente y actuar oportunamente, incluso antes de que una amenaza o actividad que atente contra el estado de derecho en la mar llegue a materializarse.
Añadió que la Marina emplea tecnología, información e inteligencia para conocer mejor los espacios marítimos y responder con mayor eficacia ante los desafíos que se presentan.
El almirante también reconoció a quienes integran la Semar e insistió en que la tecnología puede transformar medios y ampliar capacidades, pero «nada de ello tiene sentido si detrás no existe lo esencial, la decisión humana».
Y remató con una idea que apunta al límite institucional de esa expansión operativa: «Ninguna tecnología, capacidad o decisión están por encima de la ley. Evolucionamos para servir mejor, siempre con apego al estado derecho».
La secuencia del mensaje es clara. Primero, la Marina reivindica soberanía, valores y legalidad; luego, anuncia una ampliación de alcance, precisión y presencia. Ese doble movimiento importa porque revela el equilibrio que el Estado intenta construir entre poder y control.
Para el lector, el punto relevante no es la retórica ceremonial, sino el tamaño real del margen que se está otorgando a la institución armada. Si la Semar gana herramientas, información y capacidad de anticipación, también crece la necesidad de vigilar que esa fuerza permanezca subordinada a la ley y no al impulso de la coyuntura.
Conviene mirar los incentivos. Una Marina más equipada y más presente puede mejorar la respuesta del Estado; también puede concentrar más poder en una burocracia armada que ya no se limita a reaccionar, sino que busca adelantarse a la amenaza. En cualquier caso, el principio decisivo sigue siendo el mismo: la seguridad no se fortalece debilitando el estado de derecho, sino defendiendo ambos a la vez.


