María Alejandra López Pérez, representante de Risaralda, fue elegida Miss Universe Colombia 2026 y representará al país en la edición número 75 de Miss Universo, que se realizará el 24 de noviembre en San Juan, Puerto Rico.
La pereirana, de 32 años, obtuvo la corona el sábado 10 de octubre en una ceremonia en el Salón Jumbo del Country Club de Barranquilla. Lo hizo después de más de una década de experiencia en concursos de belleza.
La elección se definió entre cinco finalistas: Lauren Escandón Salazar, de la Región Andina; Marly Yulied Velásquez Marín, de Medellín; Andrea Aguilera Arroyave, de Antioquia; Susana del Portillo Olivo, del Valle del Cauca, y López, quien finalmente se quedó con el título.
En redes sociales, la nueva reina escribió: «Hoy no solo celebro una corona, celebro cada paso que me trajo hasta aquí, cada dificultad que me hizo más fuerte y cada persona que creyó en mí incluso en los momentos en los que más lo necesitaba».
Además de modelo, López es ingeniera industrial y durante 13 años ha participado en certámenes nacionales e internacionales. Su recorrido comenzó en 2013, cuando representó a Risaralda en el Concurso Nacional de Belleza, en Cartagena. En esa oportunidad obtuvo el título de primera princesa.
Ese mismo año participó en Reina Hispanoamericana, celebrado en Bolivia, y ganó el concurso. Dos años después, en 2015, fue elegida Miss Mundo Colombia, título con el que representó al país en Miss Mundo.
Su trayectoria internacional continuó en 2023, cuando compitió en Miss Grand International, en Vietnam. Allí alcanzó el puesto de segunda finalista, una de las tres mejores posiciones del certamen.
Durante la agenda previa a la elección, la representante de Risaralda recibió dos distinciones. El 7 de octubre ganó Miss Figura Bodytech, una prueba que evaluaba las capacidades físicas de cada participante. También fue reconocida como Miss Bulova Time, un premio relacionado con su desempeño en la pasarela.
En la etapa final de Miss Universe Colombia, López se destacó por hablar sobre diversidad y liderazgo. Además, se refirió al impacto del terremoto que afectó a Colombia en agosto y señaló que esa situación reforzó su compromiso con la representación de Risaralda.
El certamen que sigue en el calendario colombiano es el Concurso Nacional de Belleza, que se llevará a cabo en noviembre en Cartagena.
Más allá del brillo del reinado, el dato importa por lo que revela sobre el peso de estos escenarios en la vida pública: combinan visibilidad, capital simbólico y proyección internacional. Conviene mirar los incentivos. En una región donde la representación todavía funciona como plataforma de movilidad y prestigio, estos concursos siguen operando como una vitrina para la disciplina personal y la competencia.
También muestran algo menos ornamental y más útil: la permanencia de instituciones culturales que ordenan aspiraciones privadas sin depender del aparato estatal. En tiempos de saturación política, la libre iniciativa individual sigue encontrando espacios donde el mérito, la preparación y la persistencia cuentan más que el ruido.


