Las automotrices chinas han dado un paso visible en México. De acuerdo con el Índice de Satisfacción del Cliente de Servicio México 2026 de J.D. Power, las marcas chinas incrementaron 41 puntos la satisfacción del cliente en una escala de mil puntos respecto al año anterior.
BYD fue la principal impulsora de la mejora. La marca alcanzó 904 puntos y se convirtió en la primera marca china en lograr esa distinción. Honda quedó en segundo lugar con 899 puntos y Mazda en tercero con 893 puntos.
Gerardo Gómez, director general de J.D. Power de México, dijo que «las marcas chinas están logrando avances evidentes, pero a la mayoría aún le queda camino por recorrer para cumplir con las expectativas de servicio de los clientes mexicanos».
La señal importa porque la posventa suele decidir más de lo que parece. En un mercado donde los vehículos dependen cada vez más de actualizaciones de software y reparaciones especializadas, la capacidad técnica del distribuidor deja de ser un detalle accesorio y se vuelve parte central de la propuesta de valor.
El informe recuerda además que las actualizaciones de software ya figuran entre los tres servicios de mantenimiento más frecuentes para los vehículos electrificados. Eso aparece en el 17% de los propietarios de vehículos eléctricos, en el 14% de modelos híbridos y en el 13% de los vehículos eléctricos enchufables.
A ello se suman las reparaciones relacionadas con la batería, que también son frecuentes. Conviene mirar los incentivos: si una marca quiere retener clientes, necesita talleres con técnicos capacitados y procesos capaces de resolver bien desde la primera visita.
Ahí sigue estando el punto sensible. El 95% de los propietarios de vehículos de marcas chinas afirmó que el trabajo de servicio se realizó bien a la primera, frente al 98% de los propietarios de marcas estadounidenses, japonesas y surcoreanas.
La diferencia puede parecer pequeña, pero el propio estudio subraya que la reparación correcta en el primer intento es un factor determinante para la satisfacción, la confianza y la retención futura del cliente en el servicio. En un negocio de márgenes ajustados y competencia intensa, esos detalles se traducen en lealtad o fuga de clientes.
El estudio de J.D. Power también muestra que la medición no se limita a una impresión general. Evalúa la satisfacción con el distribuidor autorizado a partir de cinco factores clave: calidad, 31%; instalaciones, 20%; iniciación, 18%; asesor, 17%; y entrega del auto, 15%.
El análisis se basó en las evaluaciones de 6 mil 530 propietarios de vehículos nuevos modelos 2023, 2024 o 2025 que llevaron su vehículo a un distribuidor autorizado para recibir servicio en los últimos 12 meses.
El dato importa más que el ruido: las marcas chinas ya no compiten solo por precio o diseño, sino por ejecución. Si consolidan servicio, refacciones y capacidad técnica, su presencia en México puede ganar estabilidad. Si no lo hacen, la desconfianza seguirá actuando como un impuesto oculto sobre su expansión.
Para el consumidor mexicano, la mejora es bienvenida. Para la industria, es una advertencia saludable: en la competencia automotriz, la reputación no se compra con publicidad, se gana en el taller.


