Lali Espósito llegó al Festival de San Sebastián con una remera blanca con la frase «Las Malvinas son argentinas». La elección llamó la atención desde sus primeras apariciones en la previa del certamen, donde posó con un look de impronta rockera, firmó autógrafos y se sacó selfies con fanes que la esperaban.
La artista está en España para presentar _Glaxo_, la nueva película de Benjamín Naishtat. La cinta, basada en la novela homónima de Hernán Ronsino, tuvo hace pocos días su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto y ahora compite en la Sección Oficial de San Sebastián. La primera proyección en el certamen está prevista para el domingo 20 de septiembre.
La remera no aparece como un gesto aislado. La consigna volvió a cobrar fuerza después de que la selección argentina eliminara a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. Durante los festejos en Atlanta, Giovani Lo Celso, Lisandro Martínez y otros integrantes del plantel desplegaron una bandera blanca con la misma frase. La imagen recorrió el mundo y Espósito la compartió entonces en sus redes sociales.
Tras aquella escena, comenzaron a circular remeras, buzos y otros objetos con la consigna y con la estética de la bandera. Distintas marcas locales incorporaron diseños vinculados con el episodio y con el reclamo argentino por las islas. Conviene mirar los incentivos: cuando una causa nacional se vuelve símbolo compartido, también se transforma en un lenguaje útil para la cultura popular y para la industria de la indumentaria.
La llegada de Espósito a San Sebastián ocurre además en un año intenso para su carrera. Después de los cinco Vélez agotados que ofreció durante 2025, en junio hizo por primera vez dos conciertos en River Plate y el próximo 26 de septiembre regresará al Monumental por tercera vez, en el cierre de la gira de _No vayas a atender cuando el demonio llama_.
En paralelo, la 74ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián se desarrollará del 18 al 26 de septiembre y volverá a tener una marcada presencia argentina. El afiche principal del encuentro tiene como protagonista a Ricardo Darín, ganador del Premio Donostia en 2017. También viajará para presentar junto a Diego Peretti _Lo dejamos acá_, la nueva película de Hernán Goldfrid, que tendrá allí su première mundial antes de desembarcar en Netflix el 16 de octubre.
Además estarán Mercedes Morán y Dolores Fonzi, protagonistas de _Mis muertos tristes_, dirigida por el chileno Pablo Larraín y basada en el cuento de Mariana Enríquez. La escritora argentina acompañará al elenco durante el festival. Entre las presencias anunciadas oficialmente también figuran Lorenzo «Toto» Ferro, Nahuel Pérez Biscayart y varios cineastas argentinos con trabajos distribuidos entre distintas secciones del certamen.
Para Espósito, el regreso tiene una carga adicional. En 2025 había participado de San Sebastián como integrante del jurado de la Sección Oficial; esta vez vuelve como actriz de una película que compite por el máximo premio. El dato importa más que el ruido: su aparición combina promoción cultural, visibilidad internacional y un gesto político que conserva peso en la opinión pública argentina.
También conviene leer el episodio desde lo institucional. En un festival europeo de primer nivel, una consigna sobre soberanía vuelve a ganar espacio sin intermediación estatal ni propaganda oficial. Eso habla de la fuerza de ciertos símbolos cuando logran salir del terreno del reclamo formal y entrar en la cultura de masas. En tiempos de hegemonía blanda, la identidad nacional sigue compitiendo por atención, mercado y relato.


