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Khanna, El-Sayed y el ruido progresista de la semana en Washington

Un congresista que exageró su «detención» en Cisjordania, un candidato al Senado que cuestiona el armamento policial y un médico que esquiva la biología básica ante el Congreso: tres episodios que ilustran el estado del discurso de la izquierda estadounidense.
Líderesviernes 17 de julio de 2026

El representante demócrata por California Ro Khanna publicó en redes sociales que había sido «detenido» por colonos israelíes armados con M4 de fabricación estadounidense durante un viaje a Cisjordania, y que el Ejército israelí se puso del lado de los colonos al llegar al lugar. Según el New York Post, lo que ocurrió fue distinto: un equipo de seguridad detuvo brevemente la caravana de Khanna cuando intentaba ingresar a una zona restringida, pero el congresista estuvo libre en todo momento para dar media vuelta. Cuando llegaron soldados del IDF, llamaron a la policía, que permitió que la camioneta de Khanna continuara su camino.

El episodio no habría pasado de anécdota si Khanna no hubiera elegido el término «detenido» —con toda su carga legal y política— para describir una interrupción breve en una zona de acceso restringido. El Post señala además que Khanna, en su condición de congresista federal, debería conocer que la política oficial de Estados Unidos no reconoce ningún lugar denominado «Palestina».

En Michigan, el candidato demócrata al Senado Abdul El-Sayed planteó esta semana la pregunta «¿realmente necesitan armas los policías?». El Post recuerda que su estado registra un promedio de alrededor de 500 homicidios al año, y que en la ciudad de Nueva York decenas de agentes han sido baleados en la última década. El-Sayed no es un recién llegado a estas posiciones: según el mismo medio, cree que no se necesita policía en absoluto.

El tercer episodio de la semana tuvo lugar en una audiencia del Congreso. El Dr. Sam Hagwood, rector de la Universidad de California en San Francisco y neonatólogo, declaró que «la gran mayoría de los embarazos han sido en mujeres». Preguntado por la representante Mary Miller (R-Illinois) sobre si alguna mujer no biológica ha tenido un bebé, Hagwood respondió que «una persona transgénero puede». Miller señaló que una «persona transgénero» no es una mujer no biológica. El Post destaca que la guía curricular de la escuela que dirige Hagwood promueve el uso del término «personas embarazadas» en lugar de «mujeres embarazadas».

Tres escenas, un patrón. Conviene mirar los incentivos: en los tres casos, el rédito político inmediato —la viralidad, la audiencia progresista, el ciclo de noticias— supera al costo de decir algo inexacto o evasivo. Khanna obtuvo titulares internacionales con una palabra mal elegida; El-Sayed consolida su base en una primaria demócrata con propuestas que ningún jefe de policía tomaría en serio; Hagwood evitó una respuesta directa ante el Congreso con una respuesta que, según la representante Miller, no respondía la pregunta formulada.

El dato importa más que el ruido. Lo que estos tres episodios revelan no es incompetencia individual sino una cultura política en la que la precisión factual ocupa un lugar secundario frente a la señalización ideológica. Para los ciudadanos que pagan impuestos para financiar las instituciones que estos actores representan —un Congreso, una candidatura al Senado, una universidad pública—, el costo no es abstracto: es la calidad de las leyes que se debaten, las políticas de seguridad que se diseñan y los médicos que se forman. La historia sugiere cautela ante quienes confunden el volumen con el argumento.

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