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Oriente Medio y África

Kataib Hezbolá amenaza con derribar aviones sobre Irak tras la retirada de la coalición de EEUU

La milicia proiraní dice que supervisará el espacio aéreo iraquí después del 30 de septiembre y que primero advertirá, antes de actuar contra vuelos que considere hostiles. La salida de la coalición abre un pulso por la soberanía aérea y por el control efectivo del Estado.
Oriente Medio y Áfricamartes 29 de septiembre de 2026

Kataib Hezbolá, una milicia proiraní, advirtió de que derribará cualquier avión «hostil» sobre el espacio aéreo de Irak después del 30 de septiembre, fecha en la que debe completarse la retirada de las tropas de la coalición internacional encabezada por Estados Unidos.

En un comunicado firmado por Abú Muyahid al Asaf, el grupo dijo que el miércoles «el resistente pueblo iraquí celebrará la expulsión de las tropas de ocupación de Estados Unidos y la OTAN». Añadió que ese paso es, a su juicio, el primero para alcanzar una «soberanía total sobre la tierra, las aguas y el aire» del país.

La organización aseguró que la «Resistencia Islámica» supervisará el espacio aéreo iraquí para garantizar que no sea violado por aviones hostiles. «Emitiremos primero advertencias y luego actuaremos para derribarlos», dijo. También instó al primer ministro, Alí al Zaidi, a no limitarse a registrar de forma pasiva las violaciones por parte de Estados Unidos.

En la misma línea, el grupo advirtió a Al Zaidi de que su Gobierno podría enfrentar intentos de derrocarlo si mantiene la cooperación con Estados Unidos. «Al Zaidi y los que lo apoyan deben saber que un Gobierno que no sirva a los intereses del pueblo hará frente a esfuerzos para derribarlo, por todos los medios posibles», agregó.

Las autoridades iraquíes anunciaron a finales de agosto que las tropas de la coalición habrían iniciado su retirada coordinada de bases militares del país e insistieron en que el proceso terminará el 30 de septiembre. También señalaron que ese calendario va junto con el desarme de facciones integradas en las Fuerzas de Movilización Popular, algunas de las cuales han lanzado ataques contra intereses estadounidenses en el marco del conflicto abierto por la ofensiva contra Irán.

Al Asaf también advirtió contra la continuación de la suspensión de vuelos a Irán desde Irak por las sanciones de Estados Unidos contra Teherán. Dijo que, si el bloqueo aéreo contra la República Islámica continúa más allá del 1 de octubre, habrá «medidas claras», incluido un posible cierre de los puestos fronterizos.

Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, afirmó la semana pasada en CNBC que «absolutamente todas» las compañías iraníes dejarán de funcionar «en todo el mundo» a partir del miércoles 23 de septiembre, tras un paquete de sanciones anunciado a principios de septiembre. Washington dijo que el objetivo declarado es cortar las redes de financiación y la logística de la Guardia Revolucionaria iraní.

Tras ello, Emiratos Árabes Unidos suspendió los vuelos operados por aerolíneas de Irán, y el aeropuerto de la ciudad iraquí de Nayaf tomó la misma decisión. En respuesta, Mohamad Mojber, asesor del líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, advirtió de que «ningún país de la región» debe poder operar sus aeropuertos si Irán no puede hacerlo.

Conviene mirar los incentivos. La retirada de la coalición no elimina el riesgo; lo desplaza. Si el Estado iraquí no controla su propio espacio aéreo, otros actores llenarán ese vacío con amenazas, veto y fuerza.

El dato importa más que el ruido: aquí se juega la soberanía efectiva, no la retórica. Cuando una milicia se arroga la capacidad de derribar aviones y de presionar al Gobierno, el problema ya no es solo militar. Es institucional. Y cada concesión a ese poder paralelo debilita el orden que dice defender.

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