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Oriente Medio y África

Irán amplía su cerco naval en el Golfo y amenaza con sanciones a buques que cruce el Estrecho de Ormuz

Teherán prepara una nueva zona restringida junto a la línea de bloqueo de la Armada estadounidense, en la escalada que ya golpea el tránsito petrolero y el comercio marítimo global.
Imagen ilustrativa
Oriente Medio y Áfricadomingo 6 de septiembre de 2026

Irán anunciará en los próximos días una nueva zona restringida fuera del Estrecho de Ormuz, según confirmó Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional del país, a medios estatales iraníes.

La zona, precisó Rezaei, comenzará desde la línea del bloqueo que mantiene la Armada de Estados Unidos y se extenderá hacia distintas áreas del Golfo. Cualquier embarcación que ingrese a ese perímetro será incorporada a la lista de sanciones que Teherán aplica a los buques que considera infractores.

El anuncio se produce en medio de una nueva escalada entre Washington y Teherán. Estados Unidos mantiene una fuerte presión económica y militar sobre Irán, que incluye sanciones y un bloqueo destinado a restringir sus exportaciones de petróleo, además de ofensivas cruzadas con misiles entre ambos países.

La medida se suma a otras decisiones con las que Irán ha reforzado el control sobre la navegación en la región. A comienzos de septiembre, las autoridades iraníes habían elevado a 56 el número de embarcaciones incluidas en una lista negra, a las que acusaron de incumplir las reglas impuestas por Teherán para transitar por el Estrecho de Ormuz, según reportó Reuters.

El Estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más sensibles del planeta: por allí circula una porción decisiva del petróleo que se comercia en los mercados internacionales. Cualquier restricción adicional a ese tránsito —venga de Teherán o de Washington— repercute directamente en el costo del transporte, en las primas de seguro naviero y, en última instancia, en el precio del crudo que pagan consumidores muy alejados del Golfo.

Conviene mirar los incentivos. Para Irán, ampliar la zona restringida es una forma de presionar sin recurrir de inmediato a una confrontación militar directa: encarece el paso de quienes no aceptan sus reglas y da a Teherán una herramienta de negociación frente al bloqueo estadounidense. Para Washington, sostener la línea de bloqueo es parte de la estrategia de asfixia económica sobre las exportaciones petroleras iraníes, un instrumento que ha usado durante años con resultados desiguales.

El riesgo mayor recae, sin embargo, sobre terceros: armadores, aseguradoras y economías dependientes de la energía que no participan en la disputa pero absorben sus costos. Cada nueva lista negra o zona restringida añade fricción a una ruta que el comercio global no puede evitar con facilidad. La historia sugiere cautela: episodios similares en Ormuz han elevado temporalmente los seguros marítimos y generado desvíos costosos, sin que ninguna de las partes logre una ventaja decisiva y duradera.

El dato importa más que el ruido diplomático. Mientras no exista verificación independiente de qué buques quedan efectivamente sancionados y qué naciones acatan la nueva zona, el anuncio de Rezaei funciona sobre todo como señal de fuerza hacia Washington y hacia los operadores navieros que deben decidir, en las próximas semanas, si asumen el riesgo de cruzar una franja cada vez más disputada del Golfo Pérsico.

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