Steve Hanke, economista aplicado de la Universidad Johns Hopkins, publicó esta semana una tesis directa: los mercados están entrando en un nuevo superciclo de materias primas y los inversores deberían rotar sus carteras fuera del sector tecnológico hacia activos físicos.
«Estamos entrando en otro superciclo de materias primas», escribió Hanke en X. «Todo está subiendo. La guerra de EE.UU. e Israel contra Irán ayudó a que eso ocurriera. Así que conviene pivotar la cartera fuera de tecnología hacia materias primas de alto impacto.»
El diagnóstico no descansa únicamente en el conflicto armado. Hanke señala a Business Insider que los indicadores clave son físicos: inventarios bajos y años de subinversión en infraestructura. «Un verdadero superciclo aparece cuando los precios más altos no logran traer oferta rápidamente debido a cuellos de botella en el lado de la oferta», explicó.
El oro y la plata pasaron la mayor parte de 2025 alcanzando máximos históricos, impulsados principalmente por los elevados niveles de deuda pública mundial y las previsiones de inestabilidad fiscal. La guerra sí provocó picos significativos en el precio del petróleo, y el mercado permanece volátil mientras las negociaciones entre las partes no logran producir una resolución.
Hanke sostiene que el sector tecnológico seguirá rezagado en términos relativos frente a las materias primas y otros activos físicos. Su argumento tiene una vuelta de tuerca relevante: incluso la inteligencia artificial no es puramente digital. «Requiere energía, centros de datos, refrigeración, terreno, acero, cobre, gas y capacidad de red», señaló. «Esas cosas sobrecargan la demanda de materias primas y el perfil de retorno relativo de materias primas frente a tecnología.»
En cuanto a la instrumentación, Hanke —quien comenzó su carrera en el mercado de materias primas— prefiere los mercados de futuros sobre la exposición física. «Si crees que el crudo va a subir, no te preocupes por las complejidades de analizar una empresa petrolera en particular; simplemente ve largo en crudo en los mercados de futuros», dijo. Para los mercados sin futuros disponibles, recomienda exposición a productores de litio y vanadio.
El superciclo que describe podría mantener presión alcista sobre los precios de las materias primas durante años, según su propia estimación.
Conviene mirar los incentivos. La tesis de Hanke no es solo una llamada de mercado: es un recordatorio de que la economía real —la que extrae, refina, transporta y construye— tiende a ser subestimada durante los períodos de euforia tecnológica. Cuando la demanda de infraestructura digital choca contra una oferta física que tardó una década en deteriorarse, el ajuste no se resuelve con una actualización de software.
El dato importa más que el ruido. Para los inversores que asumieron que la transición energética y la IA serían deflacionarias para los recursos físicos, el ciclo actual ofrece una corrección costosa. La libre empresa premia a quienes leen los cuellos de botella antes de que se vuelvan titulares.

