Coco Gauff, tercera cabeza de serie y número 4 del torneo, derrotó este sábado a la colombiana Camila Osorio por 7-6(4), 4-6 y 6-2 en el Abierto de China, en Pekín. El partido duró dos horas y 19 minutos sobre la pista dura de la Lotus.
Gauff encontró ventajas tempranas con el saque y abrió una brecha en el primer set tras una rotura en el sexto juego. Osorio, número 66, respondió y llevó la manga al desempate, donde la estadounidense se impuso por 7-4. La colombiana había sumado menos puntos que su rival en ese parcial, pero sostuvo el pulso con derechas ajustadas y mejores respuestas desde el fondo.
El segundo set giró alrededor de la resistencia de Osorio. Ambas intercambiaron roturas al inicio y luego mantuvieron sus servicios hasta el tramo final. La colombiana recibió atención médica antes del octavo juego y volvió a ser tratada en la zona lumbar y un costado después de ponerse 5-4. Pese a esas molestias, igualó el partido al aprovechar la segunda bola de set con una subida agresiva y un remate.
Gauff tomó el control en el set decisivo. Rompió en el tercer juego y amplió la ventaja a 4-1 con un golpe cruzado corto desde la red. Osorio recuperó una rotura, pero la estadounidense respondió de inmediato con otro quiebre y cerró el encuentro con su saque en la tercera bola de partido.
La estadounidense avanzó así a la tercera ronda del Abierto de China. Su próxima rival saldrá del duelo entre la española Cristina Bucsa, número 35 y vigésima séptima cabeza de serie, y la china Sun Xinran, número 582 e invitada por la organización.
Conviene mirar los incentivos. En un torneo de este nivel, la capacidad de sostener la presión en los puntos largos y de convertir las oportunidades marca diferencias reales. Gauff encontró ese margen cuando el partido se apretó, y Osorio quedó expuesta a la fragilidad que impone una molestia física en una cita de máxima exigencia.
El dato importa más que el ruido: la colombiana compitió, incomodó y llegó a empatar el encuentro, pero no pudo sostener ese ritmo hasta el final. Para una gira en superficie dura, la disciplina del cuerpo pesa tanto como la técnica. Y eso, en el deporte como en la economía, recuerda que la resistencia no basta si el último tramo castiga más de lo que recompensa.



