Alondra García Miró compartió en sus redes sociales una galería de fotografías tomadas en Biarritz, ciudad ubicada en el suroeste de Francia, y entre las imágenes incluyó una junto a su pareja, el empresario Francisco Alister Moreno. La publicación llevó el mensaje «Biarritz… y algunas de las fotos tomadas por mí» y mostró a ambos abrazados frente a un espejo, tomados de la mano, mientras García Miró capturaba el instante con su cámara.
La modelo se ha caracterizado por mantener en reserva su vida sentimental. Desde que la pareja fue vista públicamente por primera vez en diciembre de 2022, sus apariciones conjuntas en redes sociales habían sido escasas. La imagen de Biarritz representa, en ese contexto, una ruptura notable con ese patrón.
Alister Moreno tiene 42 años, nació en Miami y es licenciado en Administración y Dirección de Empresas por el CUNEF. Antes de dedicarse al negocio inmobiliario, trabajó en el Banco Santander en Nueva York, donde se especializó en banca de inversión y en los mercados de telecomunicaciones, medios y tecnología. En 2017 cofundó Clikalia, empresa proptech que en 2021 cerró la mayor ronda de financiación registrada hasta entonces en ese sector en España, con un monto cercano a los 460 millones de euros. Integra además el consejo de administración de LaFinca Global Assets, firma dedicada a inversiones inmobiliarias.
En una entrevista anterior para Magaly TV La Firme, García Miró había declarado sobre su pareja: «Él es empresario, se dedica a otra cosa y respeta obviamente mucho mi trabajo». La conductora Magaly Medina reveló meses atrás que la pareja proyectaba mudarse juntos a una vivienda en España adquirida por Moreno.
La publicación generó una ola de comentarios de seguidores, en su mayoría mensajes de apoyo. Algunos usuarios preguntaron por la identidad del hombre en la imagen sin reconocerlo de inmediato. Otros aludieron a la reciente polémica con el exnovio de García Miró, el futbolista Paolo Guerrero, quien había seguido nuevamente a la modelo en Instagram y reposteado una de sus publicaciones. Guerrero explicó públicamente que sus cuentas sufrieron accesos no autorizados y que las interacciones con el perfil de García Miró no fueron realizadas por él: «He estado experimentando actividad inusual en mis redes desde hace días. Finalmente, hemos confirmado estos tres accesos maliciosos en mis cuentas», señaló en un comunicado. Varios usuarios consideraron la explicación poco creíble.
El dato importa más que el ruido. Lo que la fotografía de Biarritz revela no es solo un gesto sentimental: es el perfil de una pareja donde uno de los integrantes construyó valor real en el sector privado, levantó capital de riesgo a escala europea y opera en mercados competitivos. Ese contraste con el ciclo de especulación mediática que rodea a García Miró dice algo sobre los incentivos que mueven la atención pública en el Perú de hoy. La vida privada de una modelo genera más tráfico que la ronda de financiación de una empresa tecnológica. La historia sugiere cautela ante ese desequilibrio.



