El Gobierno francés trasladó este sábado a Panamá sus más sinceros pensamientos a las personas afectadas por el terremoto de magnitud 7,7 y afirmó que el país centroamericano puede contar con «el pleno apoyo» de París.
La portavocía del Ejecutivo francés declaró en un comunicado que Francia traslada sus más sinceros pensamientos a las personas afectadas por esta catástrofe y asegura a Panamá su pleno apoyo. El país europeo expresó además su plena solidaridad con el Gobierno y el pueblo panameño tras el violento sismo que afectó al país el 9 de octubre.
El terremoto sacudió Panamá a las 12:56 hora local del viernes, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos. Tuvo una profundidad de 10 kilómetros y su epicentro estuvo a 12 kilómetros de la localidad costera de Tonosí, en el sur de Panamá, y a unos 239 kilómetros de la capital.
Conviene mirar los incentivos: en una emergencia, los anuncios diplomáticos importan menos que la capacidad real de coordinación, logística y respuesta. Pero también importa la señal política. Cuando un gobierno extranjero dice que un país cuenta con su pleno apoyo, está reconociendo que la magnitud del golpe supera el margen habitual de maniobra de cualquier administración.
Para Panamá, la prioridad es convertir esa solidaridad en recursos útiles, sin perder tiempo en burocracia ni en gestos vacíos. La historia sugiere cautela: después del impacto inicial, lo decisivo suele ser la rapidez con que se restablecen servicios, se evalúan daños y se protege a los afectados.
Francia, por su parte, hace lo que corresponde a una potencia con vocación de presencia internacional: ofrecer respaldo en vez de ruido. No resuelve por sí solo el desastre, pero sí refuerza una idea básica del orden internacional: ante una catástrofe, la cooperación externa puede complementar al Estado y aliviar parte del costo humano que dejan estos golpes.
