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Entrelazamiento cuántico detectado en un cristal visible a simple vista

Investigadores de la TU Wien hallaron evidencia de entrelazamiento cuántico multpartito en un cristal de centímetro de tamaño, abriendo una nueva frontera entre la física de materiales y la tecnología cuántica.
Imagen ilustrativa
Ciencia y tecnologíamiércoles 8 de julio de 2026

Un cristal lo suficientemente pequeño como para caber en la palma de la mano alberga uno de los fenómenos más extraños de la física: el entrelazamiento cuántico. Eso es lo que afirma un equipo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Viena (TU Wien), cuyos resultados conectan por primera vez la ciencia de la información cuántica con la física del estado sólido a escala macroscópica.

El material estudiado pertenece a la clase de los llamados «metales extraños» —strange metals, en la literatura especializada—, compuestos que exhiben propiedades cuánticas inusuales que la física convencional no explica del todo. El cristal en cuestión está formado por cerio, paladio y silicio.

La clave metodológica fue el uso de la «información de Fisher cuántica», una herramienta proveniente de la computación cuántica que permite cuantificar el grado de entrelazamiento en sistemas complejos con enormes cantidades de partículas interactuantes. El marco teórico fue desarrollado por el físico Peter Zoller, de Innsbruck, y sus colaboradores.

«La información de Fisher cuántica cuantifica con qué sensibilidad responde un sistema cuántico a un cambio», explica la profesora Silke Bühler-Paschen, del Instituto de Física del Estado Sólido de la TU Wien. «Si las partículas están entrelazadas, el sistema entero puede responder con más intensidad que la suma de sus partes individuales».

Para poner a prueba la hipótesis, el doctorando Federico Mazza disparó neutrones contra el cristal en el Institut Laue-Langevin (ILL) de Grenoble y analizó la respuesta. «En un material normal, uno esperaría que un neutrón transfiriera su energía a una partícula individual», señala Mazza. «Pero el análisis mediante la información de Fisher cuántica reveló una respuesta que no puede explicarse con partículas independientes: grupos de al menos nueve entidades cuánticas actúan de forma colectiva».

Bühler-Paschen propone una analogía ilustrativa: no se trata del célebre gato de Schrödinger —un objeto en superposición de dos estados—, sino de un hormiguero. Cuando se perturba, la respuesta proviene de la colonia actuando en conjunto, no de ninguna hormiga individual.

Fakher Assaad, de la Universidad de Würzburg y teórico principal del trabajo, subraya el alcance del hallazgo: «Lo que vemos aquí no es un detalle de un material particular, sino un principio físico general. El entrelazamiento fuerte parece estar directamente vinculado al comportamiento inusual de los metales extraños».

El equipo señala que este entrelazamiento colectivo podría explicar por qué la corriente eléctrica se mueve en estos materiales con un ruido eléctrico inusualmente bajo, un comportamiento que investigadores de la TU Wien y la Universidad Rice ya habían documentado previamente. En lugar de actuar de forma independiente, las partículas coordinan su comportamiento de un modo que suprime las fluctuaciones de corriente.

La siguiente etapa, según los investigadores, es explorar si los metales extraños podrían resultar útiles para tecnologías cuánticas, en particular para sistemas de metrología cuántica capaces de detectar señales extremadamente pequeñas con precisión excepcional.

El dato importa más que el ruido. Este hallazgo ilustra cómo la convergencia entre disciplinas —información cuántica y física de materiales— genera saltos cualitativos que ninguna de las dos habría alcanzado por separado. Para quienes apuestan por la innovación impulsada por ciencia básica y libre de mandatos burocráticos, el trabajo de la TU Wien es un recordatorio de que los avances más disruptivos suelen nacer en laboratorios con libertad intelectual real, no en agendas de investigación diseñadas por comité. La pregunta pertinente ahora es quién traducirá este principio en aplicaciones: los incentivos del mercado, una vez más, serán el árbitro más eficiente.

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