El Ministerio de Economía presentó su programa financiero con una transparencia que, según la consultora EconViews dirigida por Miguel Kiguel, «no se veía desde la época de Dujovne». El gesto importa: dar previsibilidad sobre los vencimientos de 2027 antes del ciclo electoral es exactamente lo que los mercados piden cuando el riesgo país ronda los 400 puntos básicos, el mínimo en más de ocho años.
Los números centrales del plan son los siguientes. El Tesoro prevé emitir al menos 5.000 millones de dólares en el mercado local, sumar otros 2.000 millones mediante la colocación de un nuevo AO29 y aprovechar un sobrefinanciamiento de 3.700 millones que quedaría de 2026. Además, el Tesoro deberá comprarle al BCRA unos 4.900 millones de dólares para cubrir el diferencial de vencimientos. La consultora 1816 sintetiza la aritmética: en total, los pagos netos del fisco en 2027 generarán una presión sobre las reservas netas del Banco Central de 8.600 millones de dólares.
Para que ese esquema no deteriore las reservas, 1816 calcula que el BCRA «debería comprar más de 10.000 millones de dólares en el Mercado Libre de Cambios en lo que queda de la era Milei». La cifra es alta, reconoce la consultora, pero no imposible: en lo que va de 2026 el Central ya compró más de 11.400 millones en apenas medio año. El dato que ancla el optimismo es que, tras cancelar los repos, las reservas netas pasaron a ser positivas en exactamente 10.000 millones de dólares, el nivel más alto de la gestión Milei.
Sin embargo, el camino tiene fricciones. Si el BCRA necesita acumular divisas pero la demanda de base monetaria no acompaña —como ocurrió este año—, la única salida es esterilizar la emisión de pesos. Eso implica presionar el mercado de deuda en moneda local con subastas que requieran un rollover superior al 100%, ventas de bonos en el secundario o incremento de pasivos remunerados. 1816 no descarta que el Gobierno realice una colocación internacional en el segundo semestre para dotarse de más herramientas cambiarias de cara al año electoral, «convalidando niveles que quizás son más altos de lo que corresponderían con los fundamentos», pero que comprarían margen de maniobra.
EconViews suma otro vector de riesgo: la inflación. El Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA ya no ajusta al alza y el consenso de consultoras espera un 30% para 2026, equivalente a un promedio mensual de 1,8% en el segundo semestre. La variable a vigilar es el precio de la nafta y si la presión cambiaria se traslada a precios. El tipo de cambio oficial se mantiene en torno a 1.490 pesos, sostenido parcialmente por ventas de títulos dollar-linked.
El flanco externo complicó el cuadro justo cuando las consultoras cerraban sus informes semanales. El cese del fuego en el Golfo Pérsico colapsó, el tránsito por el estrecho de Ormuz volvió a ser riesgoso y el conflicto entre Estados Unidos e Irán retrocedió al punto de mayor tensión. Ese escenario incide directamente sobre el riesgo país —la ventana para acceder a deuda internacional— y sobre la inflación importada.
Conviene mirar los incentivos. El programa financiero de Caputo es, en esencia, una apuesta a que la confianza ganada en 2025 y 2026 aguante el desgaste electoral de 2027. Las reservas positivas y el riesgo país en mínimos históricos son activos reales, no retórica. Pero el margen de error se estrecha cuando el contexto global se deteriora: un shock externo no absorbido puede convertir un programa cumplible en uno que exige sacrificios adicionales al contribuyente o, peor, en uno que se desvía. El dato importa más que el ruido: la arquitectura fiscal es sólida, la ejecución dependerá de variables que Buenos Aires no controla.

