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Eclipse total sobre España peninsular: la primera oscuridad plena desde 1912

La sombra de la Luna recorrió Europa este miércoles desde el Ártico ruso hasta el Mediterráneo. España peninsular no había vivido un eclipse solar total desde 1912.
Imagen ilustrativa
Ciencia y tecnologíaviernes 14 de agosto de 2026

Poco antes de las 17H00 GMT del miércoles 12 de agosto de 2026, la alineación perfecta entre la Luna y el Sol proyectó una enorme sombra sobre el extremo norte de Rusia. La oscuridad se desplazó luego sobre Groenlandia, Islandia y España, y desapareció en el Mediterráneo aproximadamente una hora y media después, alrededor de las 18H30 GMT.

España peninsular vivió así un eclipse solar total por primera vez desde 1912. El fenómeno atravesó el país en diagonal, desde el noroeste atlántico hasta las Baleares. La fase de totalidad duró menos de dos minutos como máximo en las zonas más favorecidas, aunque el proceso completo —desde que la Luna comenzó a cubrir el Sol hasta que lo liberó— se extendió casi dos horas.

En Colmenar Viejo, a unos 30 kilómetros al norte de Madrid, la temperatura bajó y la luz se hizo tenue cuando la corona solar quedó al descubierto. Los asistentes intercambiaron abrazos y algunos hicieron sonar las bocinas de sus coches. «Espectacular, muy bonito la verdad. Un momento único», dijo Rosa María Zamora, una jubilada de 72 años que viajó desde la capital para presenciarlo. En Tarragona, el investigador científico Alejandro Cuesta, de 30 años, describió la experiencia: «Casi me pongo a llorar, me ha subido un escalofrío por el cuerpo, era precioso».

En Lodoso, pequeño pueblo cerca de Burgos, centenares de personas equipadas con lentes de protección estallaron en vítores al alcanzarse la oscuridad total. Yenny Guevara, una peruana de 50 años que viajó desde Francia, lo calificó de acontecimiento «excepcional» y aseguró que sería «la primera vez y también la última» que vería un eclipse.

El azar astronómico benefició especialmente a zonas de la llamada «España vaciada», el interior rural y despoblado, adonde acudieron turistas, aficionados a la astronomía y científicos. El astrofísico británico Graham Jones se desplazó a Fonatil de los Oteros, en el norte de España, para contemplar el fenómeno. «Las aves empiezan a revolotear por todas partes, los perros empiezan a ladrar. Esa reacción de la naturaleza es uno de los grandes alicientes», señaló.

De forma parcial, el eclipse también fue visible en gran parte de Europa occidental, Canadá, el noroeste de África y Estados Unidos. Imágenes captadas en Londres, París, Berlín, Marsella y el mar Mediterráneo circularon durante horas en medios y redes sociales.

Para la comunidad científica, el evento representa una oportunidad poco frecuente de estudiar la atmósfera del Sol y su capa más externa, con el objetivo de avanzar en la comprensión de los vientos solares y del campo magnético del astro.

Este eclipse inaugura además lo que las fuentes describen como una inusual «trilogía»: en agosto de 2027 volverá a haber otro eclipse solar total visible en España, mientras que en 2028 ocurrirá un eclipse anular de Sol.

Conviene mirar los incentivos que mueven a millones de personas a desplazarse cientos de kilómetros para contemplar menos de dos minutos de oscuridad. El fenómeno recuerda que hay experiencias cuyo valor no admite sustituto ni regulación: la naturaleza, cuando actúa a escala astronómica, convoca a la gente sin necesidad de aparato estatal ni campaña institucional. La «España vaciada» recibió este miércoles más visitantes de los que cualquier política de repoblación ha logrado atraer en años. El dato importa más que el ruido.

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