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Dyango vuelve a Argentina con un proyecto que refuerza su vínculo artístico con el país

El cantante presenta «Su amigo Dyango Vol. 2» y vuelve a poner a la Argentina en el centro de su carrera. Su relato también repasa el peso del tango y de figuras como Sandro y el Polaco Goyeneche en ese vínculo.
Culturalunes 28 de septiembre de 2026

Dyango volvió a la Argentina con un proyecto nuevo y con una declaración que resume décadas de relación con el país: «Es el país que me vio nacer artísticamente». En una visita para presentar Su amigo Dyango Vol. 2, el cantante catalán habló de sus inicios, de su vínculo con el tango y de los artistas argentinos con los que construyó una amistad de larga data.

El músico dijo que desde 1968 viaja con frecuencia al país y que su vínculo con el público argentino no es una escala ocasional, sino una relación sostenida en el tiempo. «Es una costumbre en mi vida: el llegar aquí», expresó al ingresar al estudio. También sostuvo que en Argentina encontró antes el reconocimiento que en España, cuando RCA Víctor le otorgó un disco de oro por las ventas de «Lejos de los ojos».

Según recordó, ese tema tuvo una recepción decisiva en el mercado argentino. «En ventas fue una locura», afirmó. Contó que la canción fue escuchada por una oficina de RCA y que, a partir de allí, obtuvo su primer disco de oro. Para él, ese episodio fue «como una bendición del cielo», porque no esperaba llegar tan lejos en el país.

En la conversación, Dyango también subrayó el peso del tango en su carrera. Dijo que el género tiene «mucha similitud con el jazz» y elogió la tradición argentina por la mezcla de poesía, música y formación instrumental. «Mi mamá me enseñaba tango», señaló. También opinó que el género «se ha tratado un poco mal» y recordó que hubo una época en la que era lo más importante del país y traspasaba fronteras.

El nuevo proyecto que presenta, Su amigo Dyango Vol. 2, retoma parte de su repertorio junto a artistas argentinos. El cantante explicó que interpreta sus temas más conocidos a dúo con distintos compañeros y que para él eso es un reconocimiento mutuo. «Para mí creo que es un honor muy bonito el que quieran cantar con Dyango», dijo.

La charla también dejó espacio para el recuerdo de dos figuras centrales en su recorrido argentino: el Polaco Goyeneche y Sandro. Sobre Goyeneche, dijo que compartió mucho tiempo a su lado y que incluso llegaba a visitarlo a su casa de madrugada. Sobre Sandro, recordó noches de cena y largas charlas. «Sandro era un pesado tremendo», comentó entre risas, antes de aclarar que lo decía en el sentido de alguien que podía pasar horas contando historias.

A sus 86 años, Dyango se mostró distendido y atribuyó su vitalidad a su carácter. Dijo que le gusta «reírse mucho» y que no existe una fórmula más allá de la personalidad de cada uno. También bromeó sobre seguir cantando a su edad. El dato importa más que el ruido: su regreso confirma que el vínculo entre un artista y un mercado puede sostenerse durante décadas cuando hay repertorio, público e identidad compartida.

Conviene mirar los incentivos. La Argentina aparece aquí no solo como escenario afectivo, sino como un espacio que recompensó antes que otros la trayectoria de Dyango. En una industria cultural cada vez más fragmentada, ese reconocimiento tiene valor económico y simbólico. Beneficia al público que sigue encontrando figuras con oficio, y también a una tradición musical que, cuando se respeta, sigue exportando prestigio.

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