Una nueva encuesta de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research encontró que sólo el 17 por ciento de los adultos en Estados Unidos aprueba la manera en que el presidente Donald Trump está manejando el costo de vida. Apenas el 26 por ciento aprueba su gestión de la economía en general, un nuevo mínimo.
La misma medición señala que el 65 por ciento de los adultos culpa más a las políticas de Trump por los costos persistentemente altos que a factores fuera de su control. La desaprobación llega en un momento en que los precios siguen presionando el bolsillo de los hogares y el descontento por la guerra en Irán y por el uso agresivo de los aranceles se ha extendido.
El dato importa más que el ruido: la encuesta muestra que la economía, que fue un activo político en el primer mandato de Trump, hoy se ha convertido en una carga. La aprobación actual en economía representa una caída de 14 puntos porcentuales respecto de marzo de 2025, justo después de que asumiera el cargo por segunda vez.
La frustración es amplia. Cerca de 7 de cada 10 estadounidenses dicen que la gestión de Trump sobre el costo de vida ha sido «peor de lo esperado». Aproximadamente la mitad está muy o extremadamente preocupada por poder llenar el tanque de su vehículo, frente al 39 por ciento en julio, y cerca de la mitad también está muy preocupada por pagar la comida.
Entre los republicanos también hay desgaste. Cerca de 6 de cada 10 desaprueba la manera en que Trump está manejando el costo de vida, frente a aproximadamente la mitad en abril. La encuesta sugiere que el problema ya no se limita a la oposición: afecta a votantes que habían apostado por él.
Trump defendió durante la campaña de 2024 que bajaría los precios tras atacar a Joe Biden y a Kamala Harris por la inflación. Sin embargo, varios votantes entrevistados por AP describieron una sensación de decepción. Robert Gault, un jubilado de Bradford, Pensilvania, dijo que esperaba algo distinto y que no ha visto ayuda para la economía. Bethany Lnenicka, una agricultora de Iowa que por lo general vota republicano, afirmó que los precios de los comestibles están fuera de control.
La comparación con Biden es útil, pero también parcial. Trump baja a niveles que rivalizan con la peor etapa de su predecesor, cuando Biden marcó 28 por ciento de aprobación en economía en junio de 2022. Pero, a diferencia de entonces, ahora una mayoría sólida responsabiliza a Trump por lo que está pasando.
Eso tiene consecuencias políticas inmediatas. Las elecciones intermedias están a semanas de distancia y determinarán si los republicanos retienen el control del Congreso. Conviene mirar los incentivos: cuando el costo de vida se vuelve el tema dominante, el votante castiga al gobierno de turno, no al mensajero. Y en esta ocasión el daño recae sobre la Casa Blanca.
También hay una lección más amplia para el partido en el poder. La combinación de aranceles, guerra y precios altos erosiona la narrativa de eficacia que Trump quiere proyectar. En un sistema donde la credibilidad económica decide mayorías, la factura de esa apuesta puede ser más cara que cualquier victoria retórica.



