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Cortes y desvíos por la Maratón de Buenos Aires: una fiesta deportiva con costo urbano

La carrera largará este domingo a las 7 con 16.384 corredores y casi 6000 extranjeros, pero desde hoy a las 9 provocará cortes de calles y alteraciones en el transporte que se extenderán hasta las 14 de mañana. El dato importa más que el ruido: detrás de la postal deportiva hay una ciudad que reorganiza su movilidad para sostener un evento de gran escala.
Imagen generada con IA
Culturasábado 19 de septiembre de 2026

Los 42 kilómetros de la Maratón Internacional de Buenos Aires cumplirán mañana su edición 42ª con un récord de participación: 16.384 corredores largarán a las 7. Después del quiebre que supuso la pandemia, la prueba pasó de 12.000 corredores en 2023 a 14.500 en 2024, 15.000 el año pasado y la marca actual.

La convocatoria también confirma su perfil internacional. Son casi 6000 los deportistas que viajan desde 64 países para correr en el asfalto porteño. Los 5769 extranjeros pagaron US$120 de inscripción y, según la nota, eso convierte a la maratón en la más rápida de América Latina. Desde Brasil llegarán 2769 corredores, casi la mitad de los visitantes, y representarán el 17% del total de participantes.

El impacto no se limita a la carrera. El desarrollo del circuito derivará en una serie de cortes de calles y alteraciones en servicios de transporte que afectarán a distintos puntos de la ciudad. Comenzarán a las 9 de hoy y se extenderán hasta las 14 de mañana, al término de la competencia.

El trazado será amplio y exigente. Partirá desde la avenida Figueroa Alcorta, a la altura de Dorrego, irá hasta la cancha de River, buscará Libertador y luego volverá por la General Paz nuevamente a Figueroa Alcorta. Desde allí seguirá hasta Sarmiento, luego tomará Libertador, 9 de Julio, Corrientes, Paseo Colón, Diagonal Norte, Avenida de Mayo, 9 de Julio, Diagonal Sur y otra vez Paseo Colón hasta la cancha de Boca. El retorno será por Costanera Sur y después por Antártida Argentina y Ramón Castillo para llegar a Sarmiento y terminar sobre Figueroa Alcorta.

La organización prevé además una largada con Banda Patricios entonando el Himno Nacional a las 6.35, en un clima que se espera cálido. La temperatura prevista para el inicio es de unos 16°C, con humedad de alrededor del 90%. Para la punta, la competencia demandará algo más de dos horas; para los últimos, puede llevar hasta cinco. El cierre de la prueba podría darse con unos 23°C, lejos del rango ideal para una maratón, que ronda entre 6°C y 15°C.

La historia reciente también muestra cómo el clima pesa sobre los resultados. El año pasado, una temperatura similar fue hostil con los ganadores, que quedaron lejos de los mejores registros de la prueba: 2h05m, del keniata Evans Chebet en 2019, y 2h24m52s, de la keniata Rodah Jepkorir Tanui en 2023. La edición 2025 la ganaron los etíopes Habtamu Birlew Denekew, con 2h09m24s, y Elfinesh Demise Amare, con 2h28m12s.

Este año vuelve Rodah Tanui, dueña del récord de circuito y ganadora en 2019, 2022 y 2023, además de segunda en 2024. También corre la argentina Sandra Torres, olímpica en Atenas 2004, que es la más ganadora de la prueba con cuatro victorias. Si Tanui se impone este domingo, compartirá con Torres el liderazgo histórico.

La maratón ofrece una imagen atractiva: una ciudad abierta al turismo deportivo, corredores de 64 países y una convocatoria que crece año tras año. Pero también exhibe un rasgo menos fotogénico: una capital que debe absorber cortes, desvíos y alteraciones del transporte para sostener el evento. Conviene mirar los incentivos. Cuando el espectáculo depende de la movilidad de todos, el costo no desaparece; simplemente se distribuye entre quienes viven y trabajan en la ciudad.

En ese sentido, la fiesta deportiva beneficia a organizadores, atletas y un turismo que deja movimiento económico. Pero también recuerda que el orden urbano no es gratis. Cada gran evento exige coordinación, previsión y una administración eficiente del espacio público. El dato importa más que el ruido: la prueba crece, sí, pero también crece la factura logística que termina asumiendo Buenos Aires.

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