Comfama construirá una nueva clínica de mediana complejidad en El Retiro, Antioquia, en un lote de 28.500 metros cuadrados ubicado en una zona verde de alta valorización del municipio. La obra empezará el próximo año y la entrega está prevista para 2029.
El proyecto fue adjudicado a Comfama luego de un proceso de licitación pública que, según el alcalde Santiago Montoya, permaneció más de 3 meses en el Cecop para que cualquier interesado pudiera participar. La Administración local gestionó la compra del lote, que era propiedad de EPM, después de unos estudios realizados hace tres años para determinar la necesidad de la clínica.
Montoya explicó que esos análisis arrojaron información demográfica y sobre las enfermedades más comunes en la población. También señaló que el municipio cuenta hoy con un hospital de baja complejidad, pese a ser una localidad de alto desarrollo urbanístico.
La nueva clínica será construida y administrada por Comfama. Según el alcalde, tendrá altos estándares de calidad y prestará servicios de salud, incluso de mediana complejidad. También dijo que el proyecto contempla una huella de construcción de 6.000 metros cuadrados para proteger la fauna y flora local.
De acuerdo con Montoya, la etapa preconstructiva arranca este octubre y va hasta abril del año entrante. No se precisó inversión en la actual etapa del proyecto.
El alcalde agregó que este será un hospital privado y que atenderá la demanda y las necesidades en salud del municipio. Además, consideró que será importante para la región porque complementará el clúster de servicios de salud que existe en el Oriente, con clínicas en La Ceja, Rionegro y Llanogrande.
Actualmente, la Alcaldía y Comfama adelantan mesas de trabajo para definir, entre otros aspectos, la mano de obra local que se utilizará tanto en la construcción como en la operación de la clínica.
El proyecto pone sobre la mesa una discusión que en Colombia suele resolverse tarde: quién responde cuando la capacidad pública no alcanza y el aparato local se queda corto frente al crecimiento urbano. Aquí el remedio no es un nuevo organismo ni más burocracia, sino inversión, gestión y una alianza que, al menos en los hechos, intenta ampliar la oferta de salud.
Conviene mirar los incentivos. Si la demanda existe y el municipio ya no cabe en su hospital de baja complejidad, la entrada de un operador privado puede aliviar cuellos de botella y mejorar el acceso. La prueba estará en el calendario y en la ejecución: una promesa sanitaria solo vale si se materializa a tiempo y con calidad.


