Columbia University enfrentó críticas después de que un menú del campus pareciera anunciar «October 7th blush sauce» en el tercer aniversario de los ataques de Hamas del 7 de octubre, según la cobertura de Fox News Digital.
La imagen fue difundida por la corresponsal de Haaretz Simone Saidmehr, quien compartió una captura en la que «October 7th» aparecía junto a «Blush Sauce». Muchos comentarios interpretaron la combinación como una referencia a las aproximadamente 1.200 víctimas de los ataques.
Vicki Dunn, asistente del vicepresidente de Columbia Dining, dijo a Fox News Digital que se trató de un «error desafortunado» y que fue corregido poco después de ser descubierto. Dunn afirmó que la salsa blush estaba programada para servirse y que, al copiar esa información en la plantilla del menú, la fecha quedó incluida por accidente. Agregó que el personal retiró los letreros en cuanto detectó la equivocación.
La universidad emitió un mensaje similar en X. Allí sostuvo que fue «un error, no una referencia a los eventos del 7 de octubre», y explicó que la fecha se dejó «accidentalmente» al copiar la información del plato en la plantilla del menú. Columbia añadió que los carteles fueron retirados «tan pronto como se detectó el error» y pidió disculpas por la confusión y la preocupación causadas.
El episodio llega en un campus que ya había sido escenario de protestas y campamentos antiisraelíes después del ataque de Hamas, según la misma cobertura. Conviene mirar los incentivos: en instituciones bajo presión política y mediática, cada detalle administrativo puede transformarse en un símbolo y luego en una crisis reputacional.
Para Columbia, el problema no es solo la frase que apareció en un menú, sino la fragilidad de sus controles internos. Cuando la burocracia académica falla en lo básico, deja espacio para interpretaciones que se vuelven imposibles de desactivar con una simple rectificación.
La lección es más amplia. Las universidades que administran grandes comunidades deben entender que la precisión no es un lujo, sino una condición de convivencia. En una coyuntura tan cargada, cualquier descuido se paga caro, y lo acaba pagando la institución con su credibilidad.


