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Colección Gelman inaugura el Faro Santander entre elogios al arte mexicano y una polémica sin cerrar del todo

El nuevo museo del Banco Santander abre con la colección más importante del arte mexicano del siglo XX, tras meses de tensión diplomática y cultural con México.
Imagen generada con IA
Culturamartes 8 de septiembre de 2026

El lunes 7 de septiembre, el museo Faro Santander abrió sus puertas en el norte de España con la Colección Gelman como pieza central. Al acto de inauguración asistieron el rey Felipe VI y el arquitecto británico David Chipperfield, responsable de la transformación del edificio histórico del banco en un espacio de más de 10 mil metros cuadrados dedicados al arte.

La colección reúne 18 trabajos de Frida Kahlo y obras de Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Graciela Iturbide y Guillermo Kahlo, entre otros. La fuente la describe como «la colección más importante del arte mexicano del siglo XX».

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, agradeció a México durante el acto. «Gracias México», dijo, y recordó que la entidad llegó a ese país en 1954, en un momento «vibrante», y que «hoy es esa misma energía la que hace el viaje de vuelta para descubrir en Cantabria» ese arte. Botín describió el objetivo del museo como crear «un espacio abierto a todos», a la altura de «los mejores del mundo».

El camino hasta la apertura no fue sencillo. En enero, el Banco Santander alcanzó un acuerdo con la familia Zambrano para la gestión de la colección. En México, ese movimiento fue interpretado como una salida encubierta de obras protegidas por la legislación local. Claudia Sheinbaum se refirió en varios discursos públicos al asunto para asegurar que los cuadros regresarían «como dice la ley». La legislación mexicana permite la difusión de obras privadas en el extranjero, pero prohíbe su venta por considerarlas parte del patrimonio nacional.

La polémica fue suficiente para que los responsables del museo retrasaran la apertura, prevista inicialmente para junio. El director de Faro Santander, Daniel Vega, garantizó el cuidado y conservación de las obras «con absoluto conocimiento y respeto», según declaraciones recogidas por EFE.

El edificio que alberga el museo data de 1795. Chipperfield, Premio Pritzker 2023, lo transformó manteniendo intacto el clasicismo de la fachada frente a la Bahía de Santander, mientras el interior incorpora estructuras metálicas, una escalera de trazado curvo y un techo acristalado que inunda de luz el monumental arco principal.

La exposición «México moderno en la Colección Gelman Santander», comisariada por Marisol Argüelles, podrá verse hasta el 10 de enero de 2027. Propone dos lecturas paralelas: la evolución de una estética que dotó de identidad al arte mexicano y la crónica íntima de los Gelman como coleccionistas. El museo también exhibe fondos propios con obras de El Greco, Tiziano, Rubens, Velázquez, Goya y Tàpies, y acogerá en paralelo «El surrealismo sintomático: Leonora Carrington», abierta hasta el 31 de enero.

Conviene mirar los incentivos. El Banco Santander convierte un activo inmobiliario histórico en un polo cultural de proyección internacional, con una colección que ningún museo público mexicano logró retener bajo su techo de forma permanente. El aparato estatal mexicano generó ruido político considerable, pero la legislación que invocó —la misma que permite la circulación internacional de colecciones privadas— terminó por facilitar exactamente lo que pretendía impedir. El dato importa más que el ruido: las obras viajan, el museo abre y la colección seguirá en España hasta enero de 2027. La propiedad privada y los acuerdos entre particulares operaron con la lógica que les es propia, al margen de los discursos.

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