Citlalli Hernández afirmó que no tiene interés en una candidatura y que su prioridad es terminar su encargo al frente de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, tarea que, dijo, concluye en diciembre.
En entrevista en las instalaciones del Congreso de la Ciudad de México, Hernández precisó que conoce las voces que la colocan como candidata de unidad en la alcaldía Cuauhtémoc, pero sostuvo que no ha dedicado tiempo a esa posibilidad porque su atención está en la definición de los coordinadores en Defensa de la Cuarta Transformación.
«Yo pienso que en diciembre termino mi encargo. Sé que existe esta discusión de Cuauhtémoc, sobre todo entre liderazgos, militantes y pues lo voy a pensar, no es algo que he dedicado tiempo justamente por todas las tareas que traemos encima. Yo tengo el compromiso con el partido de terminar mi encargo, sería muy irresponsable renunciar, es mi prioridad», comentó.
Añadió que no busca una candidatura y que su interés es ayudar al movimiento, porque el partido le pidió trabajar en la Comisión de Elecciones. También dijo que, si logra generar consenso en Cuauhtémoc, dialogaría con las y los compañeros, aunque insistió en que no es algo que esté persiguiendo.
«Sé que hay una discusión, insisto, en Cuauhtémoc de que yo podría generar consenso, no la desconozco, no la ignoro, no la evado, pero lo primero para mí es cumplir con la tarea de la Comisión de Elecciones… yo no tengo ningún interés en una candidatura. Tengo interés de ayudar al movimiento, el partido me pidió ayudar en la Comisión de Elecciones», afirmó.
Hernández agregó que todavía no ha podido hablar con quienes la han buscado para plantearle esa posibilidad. Señaló que primero está la tarea que le encomendaron y después irá conversando con los compañeros de Cuauhtémoc para conocer qué están pensando.
El episodio muestra una constante de la política interna: los liderazgos locales pueden tentar a una figura a competir antes de que cierre su encargo formal. Conviene mirar los incentivos. Cuando un partido reparte tareas y posibles candidaturas al mismo tiempo, la disciplina interna compite con la ambición territorial, y el costo de cada movida recae sobre la organización que intenta ordenar el proceso.
Para Morena, la señal de Hernández intenta preservar una apariencia de control. Para la alcaldía Cuauhtémoc, en cambio, deja abierta una discusión que no está resuelta. En el fondo, lo que está en juego no es una frase de cortesía, sino la capacidad del partido para cumplir lo que promete sin convertir cada encargo en una antesala de campaña.



