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China protesta ante la UE por un informe que endurece la relación económica

Pekín presentó una queja formal por un texto de la Eurocámara que considera «plagado de prejuicios», mientras Bruselas insiste en reequilibrar una relación que ve en punto crítico. El pulso refleja hasta qué punto la cooperación comercial europea con China está hoy atravesada por la seguridad y la desconfianza.
Internacionalviernes 9 de octubre de 2026

China presentó una queja formal ante la Unión Europea por un informe aprobado por el pleno del Parlamento Europeo el miércoles y que, según Pekín, «está plagado de prejuicios ideológicos y argumentos erróneos» sobre el país asiático.

Un portavoz de la Misión de China ante la UE dijo que el documento «se inmiscuye de forma flagrante» en los asuntos internos de China al contener críticas sobre Taiwán, Hong Kong, Macao, Xinjiang, el Tíbet y los derechos humanos. También lamentó la «profunda descontento» y la «firme oposición» de Pekín a un texto que, a su juicio, «promueve la politización y la securitización excesiva» de las cuestiones económicas y comerciales.

Las relaciones entre China y Europa atraviesan actualmente un «periodo importante de desarrollo», afirmó el funcionario chino, quien sostuvo que mantener su «desarrollo sano y estable» responde a los «intereses comunes» de ambas partes. Pekín instó a la parte europea a mantener su visión de China como socio, conservar la cooperación como tono principal de la relación y dejar de interferir en sus asuntos internos.

Del lado europeo, la Eurocámara aprobó la resolución con 454 votos a favor, 86 en contra y 110 abstenciones. El texto pide reequilibrar los lazos económicos entre la Unión Europea y China y avanzar hacia una «asociación estratégica completa».

En esa resolución no vinculante, los eurodiputados reconocen que dialogar con China es «esencial» para abordar desafíos mundiales como el cambio climático, el refuerzo del multilateralismo, la paz y la seguridad, la promoción de los derechos humanos, el desarrollo internacional, la digitalización o la salud pública. Pero al mismo tiempo sostienen que la relación con ese país ha llegado a un «punto crítico» por sus «prácticas económicas desleales», como «el dumping y el espionaje», o por su posición sobre la guerra de Rusia contra Ucrania.

Por eso piden adoptar «urgentemente» medidas para abordar la «instrumentalización» de recursos críticos por parte de China y aplicar rigurosamente la estrategia de reducción del riesgo económico y reequilibrio económico en las relaciones entre ambas partes.

La ratificación del informe llegó justo antes de la visita a China del comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, quien este viernes continuará las conversaciones con sus pares chinos sobre cuestiones económicas y comerciales.

Conviene mirar los incentivos. Bruselas está enviando una señal clara: quiere comercio con China, pero menos dependencia y más capacidad de presión. Pekín, por su parte, rechaza la lectura europea y denuncia una politización que amenaza con contaminar la agenda económica.

El dato importa más que el ruido. La disputa no gira solo en torno a principios diplomáticos, sino al control de cadenas de suministro, al uso de recursos críticos y a la credibilidad de las reglas que sostienen el orden internacional. Cuando ambas partes hablan de cooperación, cada una parece estar pensando en un equilibrio distinto entre mercado, soberanía y seguridad.

Para Europa, el desafío es proteger sus intereses sin convertir cada vínculo económico en una trinchera burocrática. Para China, el costo de esta fricción será mayor si insiste en leer toda crítica como injerencia. En una relación de interdependencia, la confianza no se decreta: se sostiene con reglas, previsibilidad y límites claros.

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