Emmanuel Carrère llegó a Buenos Aires para participar de la decimoctava edición del Filba Internacional y pasó sus primeras horas entre la embajada de Francia, escritores argentinos y una agenda de entrevistas. La visita lo coloca otra vez en el centro de un circuito cultural que mezcla promoción literaria, diplomacia y prensa.
Este jueves, entre el mediodía y la tarde, Carrère participó de dos encuentros en la embajada de Francia junto con la escritora y abogada francesa Marie Vingtras. En el primero asistieron profesionales ligados al libro y la cultura de institutos culturales franceses en América, como la Alianza Francesa, y de servicios culturales, con autoridades del Institut Français de París, en el contexto de una capacitación en debate de ideas.
Allí, el escritor habló del tratamiento que le da a la actualidad política en su obra literaria, de su método de escritura, de su relación con el periodismo y de sus lecturas. También confesó interés por las novelas de terror de autoras contemporáneas como Mariana Enriquez.
En el segundo encuentro, un cóctel con «muchas copitas, muy buen alcohol y bandejas con cosas riquísimas», según reveló uno de los invitados, estuvieron presentes escritores y periodistas argentinos. Se ausentó el embajador Romain Nadal. Entre otros, saludaron a Carrère Leila Guerriero, Claudia Piñeiro, Javier Sinay, Cecilia Fanti, María O’Donnell, Ana Correa, Magdalena Cámpora, Valeria Castelló-Joubert, Damián Tabarovsky, Victoria Liendo, Martín Felipe Castagnet, Carlos Gamerro, Gabriel Oliveri, Sebastián Lidijover y Ana Mazzoni, además del presidente de la Fundación Filba, Pablo Braun.
En el cóctel, el encargado de negocios de la embajada, Tomás Napolitano, dio un discurso. Después, Carrère conversó con los invitados y posó para las fotos que horas más tarde comenzaron a circular en redes sociales. Varios coincidieron en ponderar la amabilidad y el corte de pelo del autor de El adversario, que concedió cuatro notas periodísticas, una de ellas con este diario.
La escena cultural tuvo también un detalle doméstico. Carrère, sorprendido como muchos porteños por las bajas temperaturas primaverales, debió salir a comprar de apuro una campera cerca del hotel donde se aloja, en Palermo. Es muy posible que Gonzalo Garcés y Diego Sehinkman graben con él una entrevista exclusiva para TN.
Conviene mirar los incentivos. La combinación de embajada, festival, periodistas y autores confirma que la industria cultural sigue funcionando como un espacio de prestigio, acceso y validación mutua. No hay here nada escandaloso en ello; sí una jerarquía clara, donde el circuito de instituciones y contactos pesa tanto como el libro mismo.
Para el lector, el dato relevante es otro: la cultura todavía necesita de estas vitrinas para amplificar su alcance. En tiempos de atención fragmentada, la visibilidad se compra con agenda, protocolo y fotografía. El equilibrio entre promoción y conversación intelectual puede ser útil, pero también deja ver cuánto depende el sector de una arquitectura institucional que pocas veces se discute con franqueza.



