Edición Globalsábado 17 de octubre de 2026 El mundo en breveLa edición semanal
Continente ORDEN Y PERSPECTIVA GLOBAL.
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacionalNegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
Secciones y más
El mundo
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacional
Negocios, ciencia y cultura
NegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
El medio
El mundo en breveLa edición semanal BoletinesAcerca
Cultura

Carmen, libertad y violencia en la mirada de Adriana Bignani Lesca

La mezzosoprano debutará el martes 6 en el Teatro Municipal de Santiago como protagonista de «Carmen», una ópera que asocia con la libertad y con una violencia que, dice, sigue vigente. Su lectura del personaje cruza experiencia personal, vocación y una trayectoria que la llevó desde Gabón a los principales escenarios europeos.
Imagen generada con IA
Culturadomingo 4 de octubre de 2026

Adriana Bignani Lesca debutará el martes 6 en el Teatro Municipal de Santiago como protagonista de Carmen, la ópera de Georges Bizet. La producción es dirigida escénicamente por Rodrigo Navarrete, con una estética de tintes almodovarianos, mientras José Miguel Pérez-Sierra y Christian Lorca compartirán la dirección de la Orquesta Filarmónica de Santiago.

La mezzosoprano llegó a Francia desde Gabón con el deseo de estudiar piano. En Libreville había creado un coro infantil y buscó perfeccionarse en el Conservatorio de Bordeaux. Allí tocó una canción gabonesa y el director le dijo que ya era muy tarde para ella, porque tenía 19 años. También le sugirió presentarse a una audición de canto lírico. Ese encuentro marcó su primer contacto con el ambiente de la ópera.

Desde entonces, Bignagni Lesca ha desarrollado una trayectoria premiada y reconocida que la ha llevado a escenarios como la Ópera de París, el Liceu de Barcelona y la Ópera de Hamburgo. La crítica ha destacado la amplitud y profundidad de su voz, además de su presencia escénica. En esa historia, la música clásica y las tradiciones africanas conviven sin pedir permiso a los compartimentos habituales.

Sobre Carmen, la intérprete es categórica: para ella, el personaje representa la libertad. «La definición misma de Carmen es la vida», afirma. A su juicio, la violencia que rodea a la protagonista sigue siendo reconocible en la sociedad actual. «La violencia que vive Carmen es una historia que se repite hasta el infinito», dice, y la vincula con el feminicidio y con mujeres golpeadas por hombres.

Su lectura del drama de Bizet se centra también en la imposibilidad de poseer a la protagonista. Según Bignani Lesca, Don José no supo comprender ni controlar a Carmen, y esa incapacidad lo lleva a la violencia. En cambio, Micaela aparece para él como una figura sumisa, pero insuficiente. La intérprete insiste en que Carmen no puede ser atrapada, porque encarna una libertad que no admite apropiación.

La cantante reconoce que su propia vida le ofrece herramientas para acercarse al papel. Dice que afortunadamente nunca ha vivido violencia en una relación de pareja, pero que las experiencias permiten comprender a Carmen con mayor o menor profundidad. También admite cierta envidia de la confianza en sí misma del personaje. Esa tensión, sostiene, ayuda a reconciliarse consigo misma.

Hay, además, una dimensión íntima en su vínculo con la ópera. Bignagni Lesca recuerda que su bisabuela cantaba una canción llamada Ta Kili y que aprendió a caminar con la música. Primero bailó, luego descubrió el coro y más tarde la ópera. Conviene mirar los incentivos: su historia no es solo la de una carrera artística, sino la de una vocación que se abrió paso entre barreras, dudas ajenas y una disciplina que terminó por imponerse.

También hay una lección más amplia en su lectura de Carmen. En una época en que el discurso público suele oscilar entre la moralización y la consigna, la mezzosoprano devuelve el foco a la libertad individual, a los vínculos tóxicos y a la violencia que emerge cuando el otro es tratado como posesión. El dato importa más que el ruido: la ópera sigue funcionando porque sus conflictos no han sido archivados.

Para el público, la puesta en Santiago ofrecerá una protagonista con una biografía singular y una mirada que conecta repertorio y experiencia. Para el medio cultural, el interés no está solo en el debut, sino en la persistencia de un personaje que sigue incomodando por la misma razón por la que fascina: porque recuerda que la libertad tiene costo, y que el intento de domesticarla suele terminar mal.

Más sobre Cultura

La edición semanal

El temario completo de la semana

Leer la edición →