Burkina Faso emprendió finalmente rumbo a Argentina tras 48 horas de retraso respecto del vuelo original. La selección africana arribará apenas horas antes del amistoso de este sábado 3 de octubre, pero lo hará con un plantel alterado: el entrenador Amir Abdou desafectó a sus principales figuras y solo Cheick Bebel Doumbia integrará la delegación de la selección absoluta.
El resto de los convocados pertenece a la Sub 23, que incluso debió cancelar un amistoso previsto ante Mali. La federación de Burkina Faso informó que Abdou no podrá contar con varios de sus jugadores clave, ausentes en el viaje, y que fueron llamados futbolistas de la selección nacional A’ como refuerzos. También sostuvo que se trata de «una gran oportunidad para estos jóvenes de demostrar su capacidad en el escenario internacional y defender con orgullo los colores nacionales».
La polémica comenzó el 30 de septiembre, cuando el equipo africano debía abordar su viaje hacia Argentina. El chárter sufrió un problema técnico antes del vuelo, cuando los jugadores ya estaban en el aeropuerto. Después de revisiones y una extensa demora, el vuelo fue cancelado y la empresa que debía hacerse cargo rompió el contrato, según la información difundida. Desde entonces, el ente presidido por Claudio Tapia buscó opciones para destrabar la situación.
En ese contexto, Olé informó que Burkina Faso se habría negado a volar en un vuelo comercial por la demora del viaje. El medio señaló que, según fuentes locales, la selección africana no aceptó trasladarse «en las mismas condiciones que Benín», es decir, en un vuelo comercial con escalas y largas horas de traslado. También indicó que la delegación buscaba volar en un chárter, como ya lo hizo Mauritania en marzo.
Además, Burkina Faso cuestionó las condiciones ofrecidas por la AFA para recibir a su selección. De acuerdo con lo publicado por Olé, la empresa organizadora del amistoso se encargaría de viajes, hotelería y traslados, pero el pacto no incluía una bonificación como «premio» por jugar ante Argentina. El mismo medio añadió que, como el arreglo final no contempló ese desembolso, la delegación africana llegará incompleta pasado el mediodía argentino.
El amistoso quedó así atravesado por una secuencia de demoras, reclamos y cambios de último momento. La selección africana, que había partido desde Casablanca, Marruecos, dos días después del horario estipulado inicialmente, aterrizará en Argentina a solo horas del encuentro. El partido, que ya venía marcado por dificultades para concretarse, tendrá ahora a Burkina Faso compitiendo con un equipo muy distinto del previsto.
Conviene mirar los incentivos. Cuando una federación queda atrapada en problemas logísticos, contratos rotos y condiciones discutidas, el daño no es solo deportivo: también se erosiona la confianza en la capacidad de organización. En este caso, la AFA aparece en el centro de una cadena de fallas que termina trasladando el costo a jugadores, cuerpo técnico y público.
La historia sugiere cautela. Un amistoso internacional no debería depender de improvisaciones ni de arreglos que se desarman a última hora. Lo que está en juego no es solo un partido, sino la seriedad institucional con que se manejan compromisos que involucran reputación, recursos y tiempo de terceros.



