Edición Globalsábado 17 de octubre de 2026 El mundo en breveLa edición semanal
Continente ORDEN Y PERSPECTIVA GLOBAL.
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacionalNegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
Secciones y más
El mundo
LíderesEstados UnidosLas AméricasEuropaAsia y ChinaOriente Medio y ÁfricaInternacional
Negocios, ciencia y cultura
NegociosFinanzas y economíaCiencia y tecnologíaCultura
El medio
El mundo en breveLa edición semanal BoletinesAcerca
Cultura

Al Di Meola regresa a Buenos Aires: jazz, herencia italiana y un negocio hecho a pulso

El guitarrista vuelve a La Trastienda con un trío acústico y repasa, en el camino, cómo un infarto y la memoria de su madre moldearon su música más reciente.
Imagen generada con IA
Culturalunes 7 de septiembre de 2026

Al Di Meola vuelve a Buenos Aires. El guitarrista, que a los 19 años ya integraba Return To Forever tras el llamado de Chick Corea en 1974, tocará el 12 y 13 de septiembre en La Trastienda junto a un trío acústico completado por el guitarrista Isaac Romagosa y el percusionista Sergio Martínez.

El repertorio anunciado abarca discos como Infinite Desire, Consequence of Chaos, Opus y Pursuit of Radical Rhapsody, además de material de su trabajo más reciente, Twentyfour. Según el propio músico, gran parte de esa música nunca fue interpretada en vivo, lo que da al espectáculo un carácter de repaso integral de una carrera que ya suma más de dos docenas de álbumes entre estudio y presentaciones en directo.

Twentyfour nació, en parte, del tiempo de pandemia, cuando las restricciones de viaje obligaron a Di Meola a componer pensando en interpretaciones en solitario. Explicó que la pieza central del disco, «Inconmensurable», surgió tras la explosión en el puerto de Beirut en 2020, que —según recordó— dejó 218 muertos y más de 7500 heridos. La palabra, dijo, «se me quedó grabada» porque describe algo que «simplemente no se puede medir».

El músico también habló de un infarto que sufrió hace tres años, ya en la pospandemia. Aclaró que no tuvo «ningún daño grave» porque, según explicó, la obstrucción arterial se había desarrollado durante décadas y su corazón, fuerte y saludable, resistió el episodio sin secuelas mayores. Dijo haberse sentido más decepcionado que temeroso: «Estaba seguro de que estaba súper sano y que eso nunca me pasaría». Reconoció que el problema es hereditario y que debe continuar con medicación, con la incertidumbre permanente de un nuevo episodio.

La conversación derivó también hacia su historia familiar. Di Meola describió a su madre, nacida en Italia, como una cocinera que preparaba pasta desde cero y le transmitió una relación estrecha con la gastronomía. De esa herencia surgió Casa Di Meola, un proyecto que combina música y cocina gourmet. El propio artista lo definió como «un concepto original»: una experiencia de tres platos pensada para «personas selectas que pueden permitírselo», donde los huéspedes comparten mesa y música en su propia casa.

Di Meola trazó un paralelismo entre ambos oficios: así como en la cocina hay que probar los ingredientes para asegurarse de que estén bien combinados, en la composición musical ocurre lo mismo. Esa correlación, dijo, es la razón de ser del proyecto gastronómico-musical que hoy sostiene junto a los conciertos.

El regreso a Buenos Aires se inscribe en una carrera que combina colaboraciones históricas —como los encuentros con John McLaughlin y Paco de Lucía— con una producción de estudio constante y giras que no se interrumpieron ni con la pandemia ni con el infarto. Casa Di Meola, por su parte, ilustra algo que trasciende la biografía del músico: un artista de trayectoria consolidada que, en la etapa madura de su carrera, decide monetizar directamente su prestigio mediante una experiencia exclusiva y de precio elevado, sin intermediación de sellos ni promotoras tradicionales.

Es un modelo que refleja una tendencia más amplia en la industria musical: los artistas de mayor renombre buscan cada vez más canales propios de ingresos, apostando por experiencias personalizadas en lugar de depender exclusivamente de la venta de entradas o discos. El caso de Di Meola, con más de cinco décadas de carrera, muestra cómo el mérito artístico acumulado puede traducirse en un negocio autónomo, sostenido por la demanda de un público dispuesto a pagar por acceso directo al artista.

Más sobre Cultura

La edición semanal

El temario completo de la semana

Leer la edición →